Revelando recuerdos.

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lunes, 27 de febrero de 2012

Mater Deméter.


22 de septiembre de 2011.

No sé si sabes
que cada día
escarbo entre la cal de los tabiques
y no es fácil,
se quedan briznas de sueños entre las uñas
y no se borran ni con salfumán
decolorando madrugadas a destajo.

¡Sí! escarbo como un topo
con una mochila
donde voy acuñando muestras
de aquellos fragmentos de nuestra historia
que te perdiste.
Posiblemente
ni te interesen estos hallazgos
que oculto en los huecos de las baldosas
cuando va agonizando el día
como un usurero de impías cábalas.

Algunos de estos tesoros
cuando los toco
tienen aguijones en sus extremos
y pinchan tanto, que he de soltarlos
aspirando ,espirando
como cuando se alumbra.

Suelen ser riquezas de la otra vida que tuvimos:
cuando el trivial era el único foco
de preguntas sin respuestas
cuando las películas eran espejo
desde donde mirarnos los tres
lozanos por siempre
como el retrato de Dorian Grey,
y las fotos en sepia
el exorcismo
para reposar pasados.

Una noche penetré hasta las mismas entrañas
de las alquimias
apartando la húmeda tierra con mi útero
y hallé las claves ocultas de tus silencios.
Era un secreto a voces, que cantaban las ratas
desde sus madrigueras con jocosos ademanes
y
esos dientecillos de macabras ablaciones.

¡Que treinta años no es nada,que perdí la mirada
errante en la sombra!

Es posible...
que de nuevo el lenguaje del mutismo
sea tu blasón para esconderte
en tu tela de araña,
a tejer los siete pecados capitales.
De todos modos
es mi deber hacerte saber
de este hallazgo, tras treinta años oculto
en los pilares sin alas de esta casa,
pues forma parte de nuestros bienes gananciales.

Es posible que desees saber:
que la lavadora funciona sin tu presencia,
que ninguno de los gatos ha muerto de inanición
que los armarios que no cerraban ,ahora cierran
que quizás algún día de estos vuelva a conducir
pues se me ha quitado aquel miedo irracional
inoculado en las lindes de tu asfalto.
!Estúpido pánico a que meara en tu carrocería!
marcando mi territorio.
Que no ha explotado la caldera del gas
y hasta ordeno los recibos, casi con la misma
obsesión,con la que los ordenabas tú.

Es posible que desees saber
que nuestra hija duerme el sueño eterno.
Se perdió entre las tuberías de tus escurridizos olvidos
memoria sin mestizaje de tu impiedad.
Y por ello
cuando va agonizando el día
voy a tientas para no despertar
a los ratones rapsodas
recogiendo los retales de sueños
para alinearlos
por orden alfabético
repartirlos en mitades
y que tengas tu parte de recuerdos.

Firmaremos ante un imparcial juez
que según comentan por ahí
es implacable con los desmemoriados
deshaciendo pedestales
a golpe
de paso purificador.

Y tras la firma, apártalos de tu inexistencia
si así lo deseas
pero llévate tu parte,
así como te llevaste
toda mi juventud
desde la perilla de Franz Zappa
a tu maldita sinfonía
en doble bemol.

6 comentarios:

  1. Terrible dolor...¡Qué es bien ganancial!
    Un fuerte abrazo, querida Pilar.

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  2. Gracias Carmen ,he echado el resto como se suele decir y no dejo titere con cabeza.Necesito este desahogo o me pudro por dentro.Gracias preciosa por pasar a verme.Besos de todo corazón.

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  3. Gracias Xosé por tu presencia en mi duelo.Gracias de todo corazón amigo y besos.

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  4. Me has dejado con la boca abierta. Es realmente bueno.

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  5. Es la historia de treinta años,la historia de una cobardia y sangra la letra al recordar la impiedad.Gracias amigo por pasar a leer mi humilde pedazo de historia.Besos.

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