Revelando recuerdos.

Revelando recuerdos.

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sábado, 11 de diciembre de 2010


Est humanum errare, divinum ignoscere
("Errar es humano, pero perdonar es divino").

Soliloquio con Dios.

!Dime!
¿Cuándo tu nombre he mancillado?

En el amparo de mi inocencia
disloque las horas en la soberanía
de tu reino. Temiendo.
Y moría cada ocaso
entre esas esquinitas
que ningún ángel velaba. Mientras
sometida a tus dictados yo, rezaba.
Rezaba
tal como amaba.

Y al ponerse el tibio sol
esa estrella prometida
tornaba en manto de olvido,
anegando mis pulmones
entre férreas convicciones
de que en mi maldad
jamás en tu benevolencia
me otorgarías ni un solo
retazo de tu latido.

!Qué te he hecho yo!
Dime...
¿Cuándo yo te he mancillado?

Si no profané tu nombre,
ni vendí mi alma al diablo
cuando las monedas de plata
reverberaban en la vastedad
de tu cielo prometido.

Dime ...
¿Qué te he hecho yo?
Si me otorgaste la semilla
fecundando en el barbecho de la soledad
aquel preciado tesoro
que a las nubes encubiertas
para verte entre ellas
cada día me hacia mirar.

Y mis rodillas fueron testigo
de incólumes plegarias
de cabalgaduras milenarias
y de noches sin abrigo
cuando supurando ya estaban
las yertas cuencas de una madre
cansadas de tanto llorar.
Dime
¿Qué te he hecho yo?
Jamás profané tu nombre
ni vendí mi alma al diablo.
Y mi paso por esta vida
en cada etapa, en cada lazo, en cada abrazo
marcado siempre ha estado
por la honestidad.

Quizás para ti yo, he pecado
clavando mis espinas
en el vacuo cetro de un cadáver insepulto
de omisión.
Caro yo lo he pagado. Pues
desde el arroyo insaciable
de tu omnipotencia
tú me castigas
restregando mi fruto
en ciénagas henchidas de ortigas.

Y como estatua de sal
que no ha de mirar hacia atrás
yo voy viendo marchitarse
y muriendo día a día
aquello que yo más quería.

Nunca profané tu nombre
ni mi alma al diablo vendí
Y he bailado con Lucifer
la tétrica coreografía
de los ángeles que caídos
portan en sus ojos el estandarte
de los vencidos.

Dime
¿Cuándo yo tú nombre he mancillado?

Desde éste sarcófago maldito
araño la cal de mis plegarias.
Aquellas que se llevó el viento
en el sordo eco de mi lamento
cuando tan sólo ansiaba hablarte.

Las esquirlas de tu cólera han sesgado mis entrañas,
el soplo de tu aliento
desnuda mi alma en la desidia de otro intento
de horadar tus montañas
las proféticas; las que tu amor mueve.
Y callando,
en esta mudez que gangrena mi corazón
alzo mi voz a ese averno
que a pesar de ser cruento
se manifiesta en la impía estela de mi relieve
cuando las sombras
dominan mis mansas horas,
reposando en mi costado.

Y sola,desamparada como perro hambriento
en un callejón de sueños guardados
ellas al menos
me nombran.

!Dime qué te he hecho yo!
y cuándo yo te he mancillado!

martes, 30 de noviembre de 2010

La indiferencia del olvido.



Olvidos...24 de octubre del 2010

Ya no imploro tu recuerdo
en las magulladuras
de mis cortos pasos,
ni lloro esas lágrimas
que de viejas se han secado.
No corro detrás del pasado
ni apaciguo las alas del futuro
en la mansedumbre de mis horas.
Ni existe sueño
(por pusilánime que sea)
que me arrope con su roído abrigo.
Mora tu recuerdo
en el regazo
de esa esperanza
que nunca debería
haber tenido,
esa sórdida espera
de ver que en tu entraña
ni una nueva rosa compasiva
había amanecido.
Y ahora escancio el cáliz
del renacimiento
y camino con paso erguido
hacia ese espacio
que un día fue tuyo y mio
a ese espacio que nunca
debió haberte pertenecido.

jueves, 18 de noviembre de 2010


Sombras del ser.

No seré…
esa ceniza que dispersas y alimentas
en las lindes de tus designios.
Ni seré las ramas…
que cortando el viento
abarrotan los estanques,
musgo en tus orillas
agua estancada.
En las pupilas del tiempo
limpio mis llagas
y sonrío con demente complacencia
degollando el verbo
entre letras de una estirpe extinta y desolada.
¡Estrofa entregada en ruin bandeja de plata!
No seré…
esa hoja del árbol de la vida
que titila en la hojarasca
crepitando al ser pisada.
Fuego y viento
brisa y agua,
vientre que mutila el vuelo del pájaro
que sin alas sobrevuela
mi conciencia adormilada.
Cielo raso
en vacuas tormentas de aguas pasadas.
Fontana donde calman su sed
falsos profetas de túnicas escarlatas.
Carne y tierra
tierra y llamas.
Epitafio de odio en memoria
en fosa de olvido
donde la negra rosa
se bifurca con el fulgor de un ágata.
No seré...
Sombra chinesca que sin paredes
añora las vaporosas luces
de tu espalda
dónde de cuando en cuando
tú me prendes.
Ninfa que jamás trasmutará en cigarra
añorando el solemne cántico
entre el trigo verde .
Luz y sombra
sombra de muerte.
Muerte en los camastros del olvido entumecido
y vida entre algodones de recuerdos
esparcidos a su suerte
yo no seré.

jueves, 11 de noviembre de 2010



Quizás la vida
sea benévola conmigo
y no me sonría
para no mostrarme
sus fauces.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Al derramar tu voz su mansedumbre.

Al derramar tu voz su mansedumbre
de miel bocal, y al puro bamboleo,
en mis terrestres manos el deseo
sus rosas pone al fuego de costumbre.

Exasperado llego hasta la cumbre
de tu pecho de isla, y lo rodeo
de un ambicioso mar y un pataleo
de exasperados pétalos de lumbre.

Pero tú te defiendes con murallas
de mis alteraciones codiciosas
de sumergirte en tierras y océanos.

Por piedra pura, indiferente, callas:
callar de piedra, que otras y otras rosas
me pones y me pones en las manos.


Miguel Hernández

lunes, 1 de noviembre de 2010

Conformismo.



Con que poco
tú y yo
nos conformamos.
Cuando el sol peina nuestros minutos
mutando el gélido trazado
con su cálida fragancia
de azahares elocuentes y concisos.
Cuando renace el cántico del viento
y sus púas de mundos nuevos
aposentan nuestros miedos.
Entonces…
tan sólo nos miramos.
Y cuando a la sombra nos ponemos,
creemos que nos amamos.

martes, 26 de octubre de 2010




Me negaré. 8 de septiembre.

El vinagre que segrega
el velo de mi paladar
el pan y la sal,
el hambre en la hemorragia
de los días a media luz
me negaré.

Los guijarros que sesgan mis zapatos
cuando beso el corazón
de esta tierra de nadie
por donde nunca pasan
mediodías
que no marchite del desencanto
su pérfido sabor. Negaré.

El murmullo de caracolas,incesante
entre tu piel y mi piel
y esas ganas locas
de que mores en mi vientre
y esas ganas locas
de echar de mi lado
a esta misera palidez
colonizando mis venas.
Yo
me negaré.

Que se rasguen mis carnes
que me sangre el corazón
que revienten en mis vísceras
bárbaras guadañas
engalanadas para el festival
de una mórbida filantropia.

Que no corra más el viento,
al menos
no más que lo hago yo.
Que se detenga el tren
de una misericordia
tardía
donde sólo queda el vagón de cola
de la compasión.
Que mueran los cielos
que no he de besar
y esos rescoldos
infernales
que yo he de morar.
Que despierte Dios
si para no estar sola
a tu lado vuelvo yo.

lunes, 25 de octubre de 2010



Escupo el polvo del vientre de la vida
cuando la palabra, ébano en mi alma
se encarna en el horizonte de mis desdichas.
Son mis ojos
trasiego de tiempos
sin pájaros,
penumbras de silencios esparcidos
en los trazos de una memoria
que murió entre abriles deshojados;
simientes de letras sin dueños.
Y yo …
Yo bailo los últimos compases
de un delirante vals en brazos
de erráticos espectros
que no entienden de primaveras.

jueves, 21 de octubre de 2010

Tragaderas.



Ya me trague todas las estrellas
en la sopa.
Es el privilegio
de los que tan sólo aspiramos
a no tragar la quimera
de pensar
que podemos alcanzarlas.

martes, 19 de octubre de 2010

Un poema de David Gonzaléz ,de esos que como digo yo dan una bofetada al leerlo.


alargando la palabra morirse

llegar a esta edad no se lo deseo ni a mi peor enemigo.

apuñalarle de frente o por la espalda.

dispararle, envenenarle, estrangularle
con una cuerda, con un cable o con tus propias
manos.

diferentes maneras de matar a un hombre,

pero si lo que deseas es que ese hombre sufra,
pero que sufra de verdad, que sufra como tú,

entonces déjalo, déjalo
que se muera, que se muera
de viejo.

David González

miércoles, 13 de octubre de 2010


La otra mejilla.

De haber sabido
que al poner la otra mejilla
cuando con uñas y dientes
resguardaba mis principios
me privarían de todo el semblante.
De haberlo sabido…
hubiese dado la espalda.
Para ahora
no padecer el agravio
de uñas desollando carnes
de dientes clavados en las uñas
Y unos finales yaciendo
entre espinos sin caras
y cruces en las espaldas

miércoles, 6 de octubre de 2010

Se está mejor así.
 
Se está mejor así
acallando las pausas de la conciencia
con la sal derramada en los vacuos oráculos.
Huérfanos de tus abrazos,
nodrizas amamantando de carroña
las horas de desidia somnolienta.
Se está mejor así,
en este sigilo
presagio de tumbas de suspiros
en las que yace nuestro espíritu.
Cuerpos larvando los tentáculos de la monotonía,
que entre bambalinas
auguran otro adiós congelado.
Se está mejor así
sin esperar nada
para no sentir el puñal
del desengaño atravesando gargantas.
Sin hacer nada
para no sentir
que ardemos en la vigilia de la conmiseración.
Se está mejor así…
Callando,titilando
en esta nada
que ciega el túnel de nuestros pasos
en la avaricia del hastío.
En este lodo
que ve como se nos va la vida
esperando.

sábado, 2 de octubre de 2010



Mi maternidad.


Rompí las aguas
anegando el génesis
de tu identidad.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Sin remedio.

Un poema de Eladio Orta.

SIN REMEDIO

si nos cortan las patas / ya ves /
andaremos sin patas / qué remedio /
que nos cortan las alas / no podremos volar /
construiremos barriletes / qué remedio /
si nos cortan las manos / ofú /
con los dientes escribiremos / qué remedio /
que nos cortan las orejas / sin sonidos /
el olfato desarrollaremos / qué remedio /
que nos tapan la boca / mala cosa /
del aire comeremos / qué remedio /
del aire moriremos / alondras de los rastrojos /
si nos asfaltan los campos / sin remedio /

(Eladio Orta)

viernes, 17 de septiembre de 2010



Desde que te fuiste
me acurruco en la cama
en posición fetal
indefensa y frágil,
para dar de lado
a tu recuerdo.

lunes, 13 de septiembre de 2010

La sordidez de la muerte.



La sordidez de la muerte ( décimas endecasílabas)

Mors ultima linea rerum est
("La muerte es el límite final de las cosas").


Quiebran en pasadizos las unciones
donde entre el algodón cruje la vida,
en la oquedad enhiesta de la herida
preñando inertes ósculos de sones.
Sigilos mortecinos son sus dones
de azarosos oráculos arcanos,
cuando estalla la vida en vacuas manos.
Donde la providencia es revestida
del albar donde asoma tan erguida
la muerte entre senderos cotidianos.



Prodiga carcajadas entre abrojos
en poderoso yugo de quebranto
desollando las carnes mientras tanto
de quien asiste impávido en sus ojos
al quebrado cortejo entre manojos.
Siniestra corte, feudo donde aloja
los impunes designios ella arroja
alientos a las bordas donde habitan
las libertinas ánimas que invitan
a degustar el pétalo sin hoja.



Meciendo el bisturí en la tarde aciaga
soslayando las fieras voluntades
ungidos entre fatuas vanidades
pendenciera batalla es la que embriaga
al hombre que rendido ya se apaga.
Entre supremacía la guadaña
!ramera! mal parida a nadie engaña.
Tanto siega las flores más ancianas
como tala corolas ya tempranas
donde su enjuta faz lava con saña.




Celebra sus trofeos victoriosa
en las ascuas candentes del sollozo
paseando en las sombras del embozo.
!Dime muerte!..de vida tú eres diosa
¿Por qué dejas al pérfido alevosa
y tornas del benévolo su atuendo
que acicalada en cetros vas asiendo?
¿Por qué llevas a infantes que veneras
y latidos vetustos tú eludieras?
!Mortecino camino que no entiendo!

domingo, 12 de septiembre de 2010

El cielo del apátrida.





"Vengo de un lugar
donde sueño que tengo
un techo en estas tierras de nadie” P.G.

¿Qué sabes tú
de mis peregrinajes sin retorno
a la fogata de mis ojos
donde pernocta una luciérnaga
alumbrando
los resquicios de la última vena que me queda?

En la oquedad amarillenta de mi boca
germina un alud de utopías sesgadas.
Que sólo yo veo,
( sueños obstinados )
que golpeando la aldaba de mis arterias
me conducen a mi paraíso.

Entonces...sólo entonces
los duendes de la noche son mis aliados
y mis princesas,
son muñecas que visto y desvisto
en la penumbra de mi kunda encadenado
a los grilletes de mis capilares.

¿Qué sabes tú
de mis titilantes amaneceres
cuando perforan mis tímpanos
miles de jinetes galopando sin bridas
por mi húmeda espalda?

En ese instante
cuando todo el universo
oscila conmigo
los segundos se hacen noches
y las noches pasan en un segundo.

¿Qué sabes tú.
de este ángel con tridente
y de este demonio con áurea divina?

En mis lóbulos conviven en perfecta armonía
la invocación de Zadkiel y la tea de Lucifer.


El chasquido desdentado
me advierte de otra frígida alborada
de piernas andando sin dueños,
y escuálidos dedos
que no aciertan
a prender las reliquias de mi espanto.

Y ya ves.
dandy maquillado y putrefacto.
Tengo mi propia kunda amortajada
en el seguro vitalicio del apátrida
que me conduce hasta
mi cielo de color carmín de todo a euro,
donde
no
espero
encontrarte.

martes, 7 de septiembre de 2010

Ese frío enero ( décimas)

Cuando muere la esperanza
me sumerjo en un abismo
de lúgubre misticismo
y con certera templanza
recuperar la confianza.
Aquella que sin querer
perdí en un atardecer.
Que un frío día de enero
al resguardo de un bolero
anido dentro del ser.

Que ya nada me motiva
ni ese silencio que antaño
de mi lágrima era paño.
Ese silencio que esquiva
a mi me mantenía viva.
Lo he buscado entre los muros
de capiteles oscuros,
perforando mis sentidos
en mis tímpanos zumbidos
del silencio a la deriva.

En la sonrisa de un niño
una brizna de esperanza
que sostenga la semblanza
de la mirada ese guiño
impregnado de cariño.
Y desprendían la nada
de la orfandad de mi arcada.
Rebusco entre las basuras
donde perdí mis venturas
que ya ni un niño me agrada.


He buscado la esperanza
en las flores del cerezo
que del prado es aderezo.
He defendiendo a ultranza
primavera en su bonanza.
Solo he hallado hojas yertas
entre mis horas inciertas.
Sopor del hedor que emana
de esta tiniebla mundana
entre mis manos desiertas.

Y busco sin encontrar
quién me arrebató la alegría
que por mis venas corría.
Y me vuelvo a recostar
sin abriles encontrar.
Quebrantada el alma mía
del susurro que gemía
arrancándome el aliento
que por no sentir ni siento,
eso que antaño temía.

Vivo cautiva en mis rejas
entre áureos barrotes
henchidos de esos quijotes
que si ver molinos dejas
después no admiten las quejas.
Y esos sepulcros blanqueados
desde mi templo infiltrados
que me venden como a Cristo
beso de judas y listo.
¿Del débil? días contados.

Grito al viento mi lamento
y solo percibo ese eco
adentrándose en el hueco
de mis manos el intento.
Escurriendo ese momento.
Plañideras son las voces
deslizándose veloces
por mi corazón marchito
que el frío enero fortuito
de pena inundaron goces.

Hablando sola.(décimas)



Converso con el hombre que siempre va conmigo.
Quien habla solo, espera hablar con dios un día.
Antonio Machado.

 

Y hablando conmigo misma
halle respuesta a cuestiones
¿Por qué serán mis acciones
cual gaviota en marisma
vagando en rudo sofisma?
Muerdo las ruinas ingratas
desteñidas de escarlatas
que atesoro en mis heridas
arrastrando el karma erguidas
de otras vidas, fe de erratas.
 

Hablando conmigo a solas
callase mi alma ya muda.
Entrevió su faz desnuda
en corolas de amapolas
encubrió sus arrebolas.
Pobre esencia que vagando
sigue sin encontrar cuando
el oprobio cesar
así poder ya expresar
lo mucho que estoy ansiando.

 
Vivir sin desasosiego
el escarnio del pasado
alzándose depravado.
Cual abocado va el ciego
asiendo brazo en el ruego
de atravesar las esquinas
entre fieras bambalinas.
Así es mi pasado necio
cobrarse quiere el desprecio
de mi alma tras sus cortinas.

 
Hablo sola mientras pienso
que la esperanza no espera
a pesar que mi alma muera.
El firmamento es inmenso
y hasta Dios esta indefenso
ante tamaña grandeza.
Como por algo se empieza
es mi pretensión que Él hable,
que conmigo sea afable.
No venera más quien reza.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Sobre el tablero.


 
Crédula,
me ceñí la vida en mis vestidos,
en los tumultos de las soledades
y el jubilo de los acordes
que me hablaban de amores
abiertos al amanecer.

Creí,
con la fe de aquel que amarrado a un clavo ardiendo
piensa
que sólo los demás se queman
en las ascuas del desconocimiento.

Mordía la vida y la hacia añicos
en la fiera convicción
de qué aquella donación
que otorgada me había sido
en gracia divina
o en divina gracia
era para degustarla sin mesura
y agradecer por los siglos de los siglos
la benevolencia del dadivoso.

!Pobre necia!

Pereció esta quimera entre mi arrullo
sin apenas deleitarse en las luces
que con su neón ,
olían a savia perfumada
en crepúsculos proscritos.

Cuando dueña del uso de razón
y esclava de los sudores de la frente
comencé a escuchar ese mantra
que se clava en las entrañas
lacerando
hasta lo más hondo de los cimientos
fraguados en los corazones.

“Tienes que ganarte la vida”

En ese momento
todos los sueños
que había tejido en los bolillos de la luna
mutaron en sombras reales de ángulos
a la deriva.

Comprendí que la vida es un burdo juego
de fichas irregulares, y saltos al vacío
de una nada
donde gana el que más trepa
y a mi
nadie me había
enseñado a jugar.


hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy muy duro para él,
le digo, quédate ahí, no voy
a dejar que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero le echo whisky encima y aspiro
humo de cigarrillo
y las putas y los camareros
y los vendedores
nunca saben que
él está
aquí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy muy duro para él,
le digo,
agáchate, acaso quieres armarme
un desorden?
quieres arruinar
mis obras?
quieres boicotear mis ventas de libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy muy astuto, sólo dejo que salga
a veces en la noche
cuando todos duermen.
le digo, sé que estás ahí,
así que no estés triste.

después lo devuelvo,
pero él canta un poquito
ahí dentro, no lo he dejado morir
completamente
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es lo suficientemente lindo
como para hacer llorar
a un hombre, pero yo
no lloro, y
tú?

El pájaro azul (C. Bukowski)

Yo sólo lloro
cuando
mi pájaro azul
me suplica
una libertad
que no le puedo dar.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Para ostentar el palio del triunfo
en esta "visa"
se necesita.
En ocasiones talento...
en otras talante,
y en todas.
Unas buenas tragaderas
por detrás y por delante.

¿Quién copula mi alma
en mis tenebrosas noches
colmando de ilusorios espejismos
la aridez de mi almohada?
Bendigo las horas dormidas
que escupen paraísos entre sabanas
utópicas.
¿Para qué despertar
en la satírica pesadilla
de otra alborada?
Enjuto y despiadado es su semblante
cuando llega
de realidades preñada.

sábado, 28 de agosto de 2010

Lunas enlutadas


Décadas de prófugas historias
besan cada rincón de estas paredes
y en insólito ritual
desprenden en cada poro de cal
lágrimas ,besos sin brújula,
millones de penas
y el don flemático de la perpetua espera.

Y me hablan de añiles días
donde contaba las horas
en el pasillo de una gloria
a punto de fundir la gélida sajadura
de mi obtusa memoria.

Y días, que grises
tañían al compás de una sórdida danza
entre tu petulancia enhiesta
y mi malherido orgullo.

Tres décadas de historia que araño
intentando redimir los restos del naufragio
en este océano insondable
dónde un miserable tritón
devastó
los quebradizos cimientos de un amor
a la diestra de un paraíso
impregnado de putrefactas manzanas.

Y tan sólo, una abrupta sombra
que chinesca preña mis paredes
y como mal presagio
de mí se burla
cual bufón en una corte siniestra.

Es mi sombra...
enseñando sus fauces ajadas.
(Culmen soberano de mis soledades)

Y cuando el ocaso, peina mis pupilas
echo el cerrojo
a un crepúsculo abierto a las evocaciones.
Y quedó a solas tras la puerta de mi pasado
sobre el ventanal con vistas a una nada
que me hablan de lo efímero de los sueños.

Echo el cerrojo
por si en medio de estas enlutadas noches
de lunas sonriendo a mis desdichas,
entrase en mi cuarto un desconocido.
No me hago a la idea
(mi amor de tres décadas.)
de que tú ya te has ido.

jueves, 26 de agosto de 2010

Descuidos.


 
Esta penumbra
de código indescifrable
advierte de la acampada de otro ocaso
en las raíces de mi cama.
Ha caído otra noche de bruces
como un sol descabellado
sobre el asfalto enmohecido.
Y de nuevo,
he olvidado
que debería dejar
una huella de sutil coherencia
entre lo deseable
y lo tangible
en las suelas de mis zapatos.
Y asciendo a la cúspide del sueño
con la boca llena de agónicas promesas
las manos vacías
y la mente maniatada por la tiniebla
de esos espectros
que se nutren de mis descuidos.

lunes, 23 de agosto de 2010



Cuando no queda nada que perder
la noche
humedece las luces vespertinas.
Ánimas enjuagando lágrimas;suspiros sin soles
encaramados a nucas yertas.
Y se juega
en el borde del espanto,
a vender almas
a los mercaderes del sometimiento.
Cuando no queda nada que perder
se diluye el miedo a la muerte
entre la solemnidad del miedo a la vida
engullendo diáfanas horas
y se vive muriendo.
Tras una bambalina desgarrada
serpentea el hostil aplauso de la desidia.
Y en la ruleta rusa de la existencia
tan sólo queda una bala
para desollar el desgarro
que abriga la palabra
perdedor.

jueves, 19 de agosto de 2010




Para las carroñeras de almas, en busca de carnaza.

Algunas amistades
son como la luna llena.
Cuando conocen todos tus secretos
en arropadas noches bajo su manto
menguan y
desaparecen.

domingo, 15 de agosto de 2010

Aguijones.





Cerrado por vacaciones:
Vuelvan cuando estén muertos.
Coger cadáveres con palas, moviliza un poco más.

Aguijones.




Tiene Usted derecho a permanecer en silencio.
Cualquier cosa que usted diga, podrá ser utilizada en su contra:

Nada nuevo...
eso ya es una constante en mi vida.

viernes, 13 de agosto de 2010




Libertad.

No hay olvido que no se cobre
su fragmento de recuerdo.
Ni memoria que no olvide
sus minutos de gloria.
Ni existe libertad que olvide
la pena negra de la memoria.

jueves, 5 de agosto de 2010


Brazos.

Ya no quedan alas...
ni brazos
para extender en esta cruz de espinos.
Ya es tiempo de morir de brazos cruzados.
O de vivir
con los ojos bien abiertos
las manos entrelazadas
las piernas cerradas
y nunca más
con las espaldas mojadas.

lunes, 2 de agosto de 2010

Etérea.




Mysterium Magnum( a Sara).


Tu recuerdo se abstrae en lo etéreo
diseminando
aromas de una casa que en ruinas
acoge los deshechos del último adiós.
Semilla de un Edén repoblado
de ángeles caídos
son tus pupilas.
En tu boca anida el albar de lo incorpóreo,
del génesis
y la consumación del indómito instante
en una ambigua perpetuidad.
Perteneces al viento, y al fuego que abrasa
el discernimiento
de los registros akasicos.
Desciendes a un averno estrellado
para cargar tu cruz de recuerdos
y retornar al crisol de la oscuridad.
!Cuánta muerte en el alma
arrullas!
Tu recuerdo
es incólume nácar de un infinito alado
cuándo te vas,
o roído yunque de muerte
dónde se maquilla el ocaso
cuándo tú estás.

sábado, 17 de julio de 2010



GROENLANDIA PRESENTA LOS RINCONES MÁS OSCUROS: ANTOLOGÍA DEL MIEDO

Participan con sus poemas:

Javier Das, Vanessa Salgado Marcote, Ángel González González, Cristina Morano, Dagmar Buchholz, Javier Pascual, Andrés Ramón Pérez Blanco, Mar López Herrero, Mikel Caverna, Nohemí Sosa Reyna, Pilar Gorricho del Castillo, Pepe Pereza, Esteban Gutiérrez Gómez, Gsús Bonilla, Gorka Martínez Peña, Mario Crespo y David González.

jueves, 8 de julio de 2010

Girasoles de asfalto.



La esperanza es el sueño del hombre despierto.





Aristóteles





Girasoles de asfalto.











A menudo pinto flores

mancilladas en cemento

en mi desvalido intento

de abarrotar de colores

la ciudad y sus hedores.

Y perfumo las farolas

girasoles sin corolas,

de lavanda y azahares

que acompañan mis andares

en piruetas y cabriolas.




A menudo pinto besos

desvaídos entrecejos

de esas fauces sin pellejos

que rezuman los abscesos

de ambiciones y sus pesos.

Mis besos son de corinto

en asfalto variopinto.

Dejo vestigio de aquella

calle que preñó huella

en latido del instinto.




A menudo pinto trenes

con grafitos renegridos

en baladas sin sonidos.

Obturándome las sienes

invitan a sus andenes.

En estaciones montando

que detienen sólo cuando,

revisores sin miradas

recaudan horas hastiadas

de su manga un as sacando.




A menudo me sostengo

en el borde de un tejado

que al raseo me ha instado.

En cuclillas me mantengo

sin saber si voy o vengo.

Cincelo estíos en tejas

de amapolas en madejas.

Enredadas en mi pelo

de tuberías riachuelo

regando uralitas viejas.




A menudo peino versos

intuyendo los delfines

al compás de los clarines

danzar en la fuente inmersos.

De parques sus universos.

Y vislumbro una sirena

que varada en una antena

susurra a los caminantes

deambulando ignorantes

a mis delirios ajena.





A menudo tengo un sueño

que mi mundo me desmonta

con la saña de su impronta.

Y frunciendo voy el ceño

a ese espacio tan pequeño

de pavimento dormido.

Penetro sin hacer ruido,

si despierta mi quimera

quizás sea la primera

que se fugue de este nido.

sábado, 3 de julio de 2010

Subasta por internet.

Subasta pública por Internet del último libro de poemas de David Gonzaléz. No hay tiempo para libros (Nadie a salvo):

Animaros,es una obra de arte que bien merece estar en vuestra biblioteca.


Es un libro que contiene 51 poemas con determinadas innovaciones formales o gramaticales, por lo que no puedo colgar ningún poema a modo de ejemplo. Sí puedo decir que entre los 51 poemas hay fotografías intercaladas de Alejandro Zapico, Teodoro Hernando Acero, Juan Tizón, Julia Velázquez y David Brunner, más 3 ilustraciones de Harold, un artista que vende por la calle a cambio de la voluntad sus dibujos. Cuenta con un prólogo de Ainhoa Sáenz de Záitegui. Y con dos apéndices: 2 álbumes de fotografías: 1 con fotos del proceso de reescritura y selección de poemas, y el otro con fotografías en las que salgo con las distintas personas, artistas o no, con las que estuve desde que empecé a escribir el poemario hasta ayer mismo en que lo di por finalizado. La puja se inicia en 600 euros, en concepto de los derechos de autor. La puja se inicia hoy y termina el 29 de septiembre. Pueden pujar tanto editores como particulares. La fotografía de portada es la que va debajo de estas líneas y es obra de Alejandro Zapico. Os ruego que si os parece bien, le deis cancha a esta pública subasta a través de vuestros cuadernos de bitácora. De todos modos he creado un evento en Facebook con esta información. Gracias

martes, 29 de junio de 2010



Nanas rebozadas.(Microrelato)

La carne rebozada fría no vale nada, musitaba Marcela mientras apilaba platos en el fregadero.
Un portazo, desplazó con saña sus pensamientos al pasillo desde donde
vislumbro el semblante de su hijo Pablo que tambaleándose se acercaba a ella.
-Pablo hijo- estaba preocupada ¡El jaco va a matarte!, ¡la carne está fría!; ¡el jaco va a matarte!
¡Ay mi niño! Todo tiene arreglo, la sofrío y calientas el estomago.
¡Madre! Espetó Pablo con voz renqueante. Sólo deseo dormir, olvidar que la vida me viene grande.
¡Duerme mi niño! Mientras olvidas que vives, yo recuerdo que no has muerto.

domingo, 27 de junio de 2010



Poco sabes tú de mi
a pesar de lamer a cada paso
el aura de mi tristeza
irradiando secretos en el claro oscuro
de mi regazo.

A pesar
de que en el lóbrego matiz
de mi opaca mirada
resuenen
las notas embarradas
en los epitafios de mis soledades.

Y miras con recelo
el titilar de mis labios inquietos
reposando en las cornisas de tus comisuras
los besos del desconcierto.

Incinerados
por agónicas llamas que prenden
esparciendo las cenizas
esas que consagramos
cuando conmigo tú duermes.

Nos miramos de reojo
como se miran las despedidas
para no sentir la pena
de vaciar tantas lunas llenas
en las fauces de un león
que no entiende de primaveras.

Para no sentirnos perdedores
en las cúspides sanguinarias
allá
donde se imponen las medallas
de días labrados en una mansedumbre
que ya a nadie engaña.

Poco sabes tú de mi,
tan solo me concedes el beneplácito
de impregnar tu océano insondable
con el rocío que segrega
gota a gota
el estambre de tu vanidad,
llenando mi vacío
con una cuarta parte de tu verdad
¿Y yo?
Llenando el mío
con estos poemas sin placenta
renaciendo
cuando tú te vas.

miércoles, 9 de junio de 2010

Prevenciones básicas de un escritor para coeditar y autoeditar.
David Mateo.

Vamos a meternos en un tema espinoso, sin hacer proselitismo barato, pero intentando hacer una radiografía real de la situación para que nadie se lleve a engaño. Antes de nada, vaya por delante mi postura: no creo que las empresas que se dedican a la coedición o a la autoedición tengan que estar sometidas al tercer grado. Ni mucho menos. En España existe un amplio sector que ofrece este servicio y que el posible cliente, viendo el producto que se oferta en la web, decide libremente destinar una parte de su presupuesto a publicar su libro desembolsando una cantidad de dinero. Personalmente, yo nunca lo haría. Es decir, mi experiencia en este mercado tan competitivo me dice que si lo que realmente quieres es ganar dinero publicando, lo mejor es que desistas y te dediques a sembrar azafrán, porque esa actividad sí que es lucrativa. La de escribir no. La verdadera notoriedad dentro del mundo de la literatura comienza en el momento en que la editorial apoya con titos de los buenos una campaña publicitaria que avale la salida del libro. Y no estamos hablando de tiradas pequeñas o medianas, sino de grandes tiradas y grandes desembolsos económicos que otorguen al título visibilidad mediática. Todo lo que no pase por ahí, conlleva que el libro adquiera un rol moderado y su autor se ahogue entre la masa de escritores que siembra el panorama literario nacional. Todavía recuerdo las palabras que me dijo Jorge Ruíz Morales, mi primer editor y cabeza visible de la línea Transversal (Equipo Sirius): «Nadie se lucra escribiendo libros, no creas que vas a vivir de esto.» Y fue un comentario muy acertado. Que nadie construya castillos en el aire y, lo más importante, que nadie os los haga ver, porque publicar con el apoyo de una editorial modesta no significa que vuestro libro vaya a triunfar como la Coca-cola, sino que simplemente podréis ver convertida en realidad una ambición que muchos de nosotros hemos barruntado toda la vida.

Por otro lado, si vas a ser tú el que sufrague parte o la totalidad del libro, o eres socio de Villalonga o de las Koplovich —y esa posibilidad te permita aflojar tus buenos miles de euros que posicionen el libro en el mercado— o mejor tómate esa auto/coedición como algo muy de andar por casa, que te permita quitarte el gusanillo de publicar un libro, poder venderlo a los amigos, familiares y vecinos, y poco más.

Vuelvo a recalcar que cuando la editorial oferta este tipo de producto de manera lícita y clara, puede estar realizando una buena labor de servicio social y siempre quedará en las manos del cliente aceptar o no aceptar el presupuesto. Otra cosa son empresas fraudulentas que esconden las verdaderas intenciones del editor o, simplemente, engañan al autor con prácticas amorales. Pero no vamos a entrar en este tema de nuevo, porque en este blog ya se ha denunciado algún que otro caso.

El cliente que se decante por uno de estos servicios, lo primero que debe hacer es informarse y pedir varios presupuestos, incluso no estaría de más que acudiera a una imprenta y viera el precio que se baraja entre los profesionales de la industria para crear el tipo de producto que el autor tiene en mente. Si procedemos de esta manera, obtendremos una idea de los precios que se manejan en el mercado y eso nos ayudará a encontrar la empresa que nos ofrezca un servicio que se ajuste lo más posible a nuestros intereses. A estas alturas, nadie va a comprar tomates a la tienda en donde los venden más caros, sino que acudimos al establecimiento donde mejor pinta tienen y a mejor precio los vamos a obtener. Si con otro tipo de producto actuamos de esa manera… ¿por qué no hacerlo con nuestro futuro libro? Pedir presupuestos no cuesta nada, y la ley de la oferta y de la demanda regulariza el precio de las cosas, por lo tanto, nunca os quedéis con la primera opción.

Antes de seguir adelante tengamos muy claro dos conceptos: la coedición significa que la tirada del libro estará sufragada por la editorial y por una persona física (ya sea el propio autor, una empresa, una facultad, una entidad bancaria o un estamento público), la autoedición conlleva que el autor corra con todos los gastos. Es más fácil obtener financiación pública cuando perteneces a una pequeña localidad —en donde los ayuntamientos suelen «mimar» este tipo de iniciativas—, que cuando vives en una gran ciudad, donde chocas con la burocracia administrativa, existen otros doscientos cincuenta autores en la misma situación que tú y la concejalía de cultura va a pasar de ti olímpicamente (a no ser que seas alguien verdaderamente notorio, pero en ese caso seguro que no estarías perdiendo el tiempo leyendo estas líneas).

La co/autoedición ofrece aditivos presupuestarios a tener en cuenta, pero vayamos con pies de plomo a la hora de contemplarlos.

—Si vas a coeditar, significa que la editorial apuesta por tu libro y va a desembolsar una cantidad de dinero. Por supuesto, el presupuesto debe ser inferior al de una autoedición, y en el contrato debería venir explícitas la parte que corre a cargo de la editorial y la parte que asume el autor. Que no os den gato por liebre, es decir, tened siempre presente los precios que se barajan en el mercado y que la coedición sea verdaderamente una coedición y no una autoedición encubierta. Para eso lo más fácil es acudir a una imprenta con las características del libro en la mente, obtener un presupuesto y sumarle un cánon porcentual lógico que añadirá la editorial que hace de intermediaria entre el autor y la imprenta. A ese precio habría que sumar los costes de maquetación y el precio de la portada, siempre y cuando corran a cuenta de la editorial.

—Una forma sencilla para saber si la coedición es lícita es indagar sobre la identidad del propio libro. Es decir, si la editorial pone pasta de su bolsillo es porque verdaderamente le interesa la novela y por lo tanto debe de haberla leído de manera concienzuda. Normalmente, cuando se va a coeditar, la editorial adjunta un análisis de lectura de la obra. Jamás os conforméis con un informe superficial. Que el editor os hable de vuestra obra en profundidad, que demuestre que la ha leído y se toma la coedición en serio. Huid de comparaciones imposibles, es decir, si sois los nuevos Tolkien, King o Pratcher, ya estarías publicando sin tener que pagar. Que los informes de lectura sean serios y, sobre todo, profundos. Que el editor demuestre un verdadero conocimiento de vuestra obra; todo lo que no pase por ahí cogedlo con pinzas.

—En todo momento debéis tener presente que vais a poner dinero sobre la mesa, que vais a sufragar la obra, así que el que paga manda. Que el libro adquiera la presencia que vosotros tenéis en mente, sobre todo si es una autoedición, y no la que el editor quiera.

—Las empresas de auto/coedición pueden ofrecer una serie de servicios que aumentará el coste del libro. Uno de los más interesantes es el de la corrección. Pero ojo, la corrección de estilo y gramatical se paga… y se paga muy bien. Hasta el punto que las editoriales al uso más modestas no pueden afrontarlas. Si vas a pagar por un servicio de corrección, muy al loro con las galeradas, muy al loro de quién hace la corrección y, sobre todo, muy al loro del producto final. Más vale salir al mercado con vuestras erratas, que dar con un listillo que os cambie cuatro palabras válidas por cuatro sinónimos equivalentes porque a su modo de ver «suena mejor la frase». Los verdaderos correctores son perros de presa que están al loro del más mínimo error y profundizan en la sintaxis de la obra, y ese servicio es muy caro.

—Si la empresa que os coedita pone a vuestro alcance un servicio de distribución, cobrará por esa faena. A estas alturas ya sabemos cómo se las gastan las distribuidoras, creo que hemos hablado y debatido mucho sobre el tema. Si las editoriales convencionales naufragan en la distribución de sus propios libros… ¿qué os hace pensar que las empresas de auto/coedición no vayan a sufrir el mismo destino? Obviamente, nadie tiene la varita mágica para solucionar el tema de la distribución, así que muy al loro a la hora de invertir el dinero en esa labor. Si pagáis por distribuir, que en el contrato aparezca una cláusula muy clarita que así lo especifique y que exista una garantía real por parte del editor de que el libro vaya a estar en la estantería de la tienda y no se limite a un simple catálogo comercial. No despilfarréis el dinero porque sí, en este tema hay que andar con pies de plomo. Obtened títulos publicados por la editorial de coedición, tomaros vuestro tiempo en ir a grandes almacenes y librerías para buscar esos títulos, hablad con los libreros, con los dependientes de las grandes cadenas comerciales, realizad rastreos a través de la web, acudid a foros literarios, revisad catálogos, en definitiva, no os quedéis con la palabra del editor y bucead en la realidad del mercado.

—Las editoriales suelen ofertar presentaciones y convocatorias de los medios de comunicación. Una vez más, andad con cuidado. Montar una presentación es tan fácil como ir a una librería importante y hablar con el responsable. Es un servicio nimio y difuso. Y desde luego, no traguéis con lo de la convocatoria de medios. Si vivís en un pequeño municipio, no tendréis demasiados problemas para convocar a la prensa, si vivís en una gran ciudad, la cosa cambia radicalmente. En las metrópolis como Madrid, Barcelona o Valencia existen empresas intermediarias entre la editorial y los medios de comunicación que se dedican a hacer esa labor. Es más, las propias editoriales convencionales no tienen ese poder de convocatoria y no tienen más remedio que acudir a estos intermediarios que conocen perfectamente la idiosincrasia de una clase social tan peculiar y extraña como la prensa. En la actualidad, las presentaciones de libros a los medios de comunicación suelen realizarse a nivel privado en hoteles y salas de convenciones, nunca de cara al público, de esa manera se establece una confidencialidad entre el autor y el periodista que difícilmente va a existir en una presentación multitudinaria. En resumen, no es lo mismo convocar a los medios, que los medios acudan a la presentación. Si pagáis por este servicio, introducid otra cláusula en el contrato en la que la editorial garantice la asistencia de medios, no la convocatoria. Como decía mi abuelo, ojito con los políticos, los abogados y los periodistas, pertenecen a las razas más extrañas de la Tierra.

Si tenemos todos estos aspectos en cuenta, probablemente amorticemos parte del dinero invertido, aunque mi consejo (y el de muchos editores amigos que se dedican a la autoedición y a la coedición) es que nunca invirtáis grandes sumas porque difícilmente esos libros van a romper la barrera mediática de la notoriedad. La autoedición suele estar reservada a complacer una necesidad personal de ver nuestra obra hecha realidad, y la coedición se reserva a gente notoria que ha escrito sus ensayos y sus tesis doctorales y, por una razón u otra, necesitan la financiación de una universidad o de una administración pública, pero que tienen garantizado un buen lecho de lectores.

Que no os vendan duros por cuatro pesetas, el mercado literario es complicadísimo y supercompetitivo en el que las propias editoriales naufragan una y otra vez. El escritor profesional se mantiene incólume porque aporta trabajo y no capital. Si vais a autoeditar, tened muy en cuenta que vosotros correréis ese riesgo y podéis sufrir un destino semejante al que corren otras editoriales con mayor experiencia y más amplia trayectoria. A la larga, el que paga por editar y cree que de esa manera se labrará una carrera literaria, acaba atragantándose. Tened la mente muy fría a la hora de invertir dinero y jamás perdáis la cabeza en pos de una quimera inalcanzable. Dicho todo esto, en vuestras manos está la posibilidad de autoeditar y coeditar, en la industria existen muy buenos profesionales que os aconsejarán y os ayudarán a elegir el formato más adecuado para vuestra obra. La última decisión siempre quedará en vuestras manos.

Publicado originalmente en La Sombra de Grumm

Cuatro pasos.



Pálidas y sigilosas son las luces
que apagaron infinitos
con la luna entreverada.
Y en mis manos se ha encendido un fuego de estaño
ruin y mórbido en los alientos desmembrados.
!Si!
¡Sólo soy sombra de pasado.
!Si!
Siempre he tomado caminos equivocados.
Mas aquí sigo...
encendiendo soles sin maquillar
preludio de nuevas horas sin labios
antesala de ocasos despeinados,
en las tormentas solitarias.
Profanando el perjurio de la tiniebla
con arcanas convicciones,
perdidas en las sendas obsoletas
de mi memoria.
Aquí sigo...
Exhumando los restos decapitados
en lo más profundo de
de mis costados sin abrazos.
Y parece que fue ayer
cuando dislocaba los minutos
con la sorda caricia de vivir
sólo por vivir.

miércoles, 2 de junio de 2010

Encargo.



Encargo

Id, canciones mías, al solitario y al insatisfecho,
id también al desquiciado, al esclavo de las convenciones,
llevadles mi desprecio hacia sus opresores.
Id como una ola gigante de agua fría,
llevad mi desprecio por los opresores.

Hablad contra la opresión inconsciente,
hablad contra la tiranía de los que no tienen imaginación,
hablad contra las ataduras,
id a la burguesa que se está muriendo de tedio,
id a las mujeres de los barrios residenciales,
id a las repugnantemente casadas,
id a aquellas cuyo fracaso está oculto,
id a las emparejadas sin fortuna,
id a la esposa comprada,
id a la mujer comprometida.

Id a los que tienen una lujuria exquisita,
id a aquellos cuyos deseos exquisitos son frustrados,
id como una plaga contra el aburrimiento del mundo;
id con vuestro filo contra esto,
reforzad los sutiles cordones,
traed confianza a las algas y tentáculos del alma.

Id de manera amistosa,
id con palabras sinceras.
Ansiad el hallazgo de males nuevos y de un nuevo bien,
oponeos a todas las formas de opresión.
Id a quienes la mediana edad ha engordado,
a los que han perdido el interés.

Id a los adolescentes a quienes les asfixia la familia...
¡Oh, qué asqueroso resulta
ver tres generaciones reunidas bajo un mismo techo!
Es como un árbol viejo con retoños
y con algunas ramas podridas y cayéndose.

Salid y desafiad la opinión,
id contra este cautiverio vegetal de la sangre.
Id contra todas las clases de manos muertas.


Ezra Pound.

jueves, 27 de mayo de 2010

La prostitución del alma.



Gran escándalo provoca
del cuerpo ese justiprecio
tasado de boca en boca,
inmolando ese desprecio
que talante regio invoca.

Las manos en la cabeza
del púdico condenando
con arrogante firmeza,
a ramera que cobrando
de su cuerpo hace riqueza.

De escarnio tornan objeto
sometidas al dictamen
del prójimo que indiscreto,
a todos los dioses clamen
cuando mueven su esqueleto.



Quebranto serán del casto.
Negando van como judas
ese deshonor nefasto
sembrando las rectas dudas
que de entrepierna son pasto.


¿Y esa porfía del clero
encauzando las ovejas
a rediles con esmero?
Prometen ser candilejas
viendo toros desde albero.


Las féminas recatadas
lamiendo van sus agravios
en hiriente lengua osada.
Mascan alegatos previos
sin llevar asta clavada.

Poner es mejor la venda
antes que herida tener
y echar mano de leyenda
¿Cónyuge sin contener?
mártir que ramera ofenda.

Las entrañas del planeta
cuan hipocresía fecunda.
Quitémonos la careta
antes que el pánico cunda
en el ánimo obsoleta.


Pasamos por esta vida
prostituyendo las almas.
Al mismo diablo es vendida
cuando lamemos las palmas
del jerarca por comida.

Y victimas explotadas
de esta sociedad ya somos.
Con las bocas bien cerradas
moscas no entran ni en asomo.
Enjutas fauces ajadas.

Y recatados jerarcas
van instando desdeñosos
a la meretriz en charca
mientras aguardan ansiosos
el rezumar en sus arcas.

Humillados por su yugo
recontamos los caudales.
Exprimiendo tanto el jugo
que llegando ya a finales
sólo nos queda un mendrugo.

Y aquí termina la historia
del alma furcia yaciendo
en los camastros de escoria.
Nuestra voluntad ciñendo
a la destreza notoria.

Que late del palpitar
de sabernos en la gloria
del cuerpo sin peritar.
Aloja el alma mortuoria
prostitución a habitar.

domingo, 23 de mayo de 2010


no le digas a nadie que he vuelto a tus jardines
escóndeme bajo tu cuello de ángel
en tu pelo de bruma
en tus ojos de marzo

vengo huyendo hasta la piel de tus murallas
la soledad me sigue muy de cerca

ocúltame bajo tu permanente desnudez
en tu mano profunda
en tu llanto perfecto
en tu saliva sabia

preguntan quién ha subvertido este infiel corazón
sé que no me hallarán:
la luz lo ciega todo

GASPAR AGUILERA DÍAZ ( México, 1947 )

miércoles, 12 de mayo de 2010

Vacío.


Se está mejor así.

Se está mejor así
acallando las pausas de la conciencia
con la sal derramada en los vacuos oráculos.
Huérfanos de tus abrazos,
nodrizas amamantando de carroña
las horas de desidia somnolienta.
Se está mejor así,
en este sigilo
presagio de tumbas de suspiros
en las que yace nuestro espíritu.
Cuerpos larvando los tentáculos de la monotonía.
que entre bambalinas
auguran otro adiós congelado.
Se está mejor así
sin esperar nada
para no sentir el puñal
del desengaño atravesando gargantas.
Sin hacer nada
para no sentir
que ardemos en la vigilia de la conmiseración.
Se está mejor así…
Callando, titilando
en esta nada
que ciega el túnel de nuestros pasos
en la avaricia del hastío.
En este lodo
que ve el como se nos va la vida
esperando.

viernes, 7 de mayo de 2010



Cuando esculpido en el esqueje
de mis penas
madure la cruel sombra
de los días fragmentados;
treparán por mis venas
como hiedra en abrojos
recuerdos abonados con el cieno
de las palabras quebradas.
Brotando de mi pecho
juncos como escarpias
fecundando
mi gélida memoria
ahora yerta.

miércoles, 28 de abril de 2010

Maneras de vivir y de morir ( décimas)




Hay maneras de morir
semejantes en nociones
aseverando razones.
Maneras hay de morir
tantas como de vivir.
Hay quien galopa deprisa
por una senda imprecisa
sin bridas en su caballo
cortando rosas sin tallo
que prenden en su camisa.

Apuran la vida a sorbos
paladeando placeres
donde todo lo que hicieres
del carpe diem es testigo
y del mundo son ombligo.
Cual Othar césped arrasa
no crece hierba donde pasa
la sombra deambulante
del pendenciero tunante
de moralidad escasa.

Suelen morir como viven.
Deprisa y haciendo ruido
reyes de andanzas han sido
doctos que de nada priven
al púdico sobreviven.
Tras de si dejan la estela
que sopesa si ángel vela
o los demonios perdidos
tallando van abatidos
la reseña de la esquela.


Quien recatado es en vida
rozando ese narcisismo
comiendo siempre lo mismo.
La verdura bien cocida
y ni gota de bebida.
Sudando la gota gorda
en deporte que desborda.
Y sin un gramo de grasa
del trabajo van a casa
donde moralidad borda.


Suelen morir como viven
despacio y sin hacer ruido.
Reyes del recato han sido
entre algodones conviven
donde en el tiempo perviven.
Tras de sí dejan la estela
que asevera que cautela
no dispensa de ese trance
del óbito que en balance
casto y peleón nivela.

Yo ,que no soy pendenciera
ni en recato voy andado,
quiero morir sólo cuando
todo mi ser recorriera
metáfora que vertiera
sobredosis de poema.
En mi lápida este lema.
"Al final no importan años
de la vida envuelta en paños,
si años, esta vida quema"

jueves, 15 de abril de 2010

Caminos sin destinos.


Caminos sin destinos.

Tenia un pedazo de nada en mis manos
y toda la pesadumbre del firmamento
horadando mis carnes.
Brújula sin referente
sin norte ,sin oeste
sin coordenadas.
Y una corona de espinas
esbozando los minutos de muertes
donde me encontré
cara a cara con mis primaveras
de dioses con tridentes.
Tenía un pedazo de nada
y el titilar de un errado amordazado.
Traía fragancias de ebrios soles en la estela
del desamparo,
y la bifurcación de caminos ya andados
me hablaban de esos muertos
en brazos de un recio pretérito
en ascensión
por mi pecho estrangulado.
Tenia un pedazo de nada
y un páramo intransitado
impregnado
de mis erráticas entrañas
que en una taxidermia
incontrolada
habían sido pisoteadas.
Tenia solo mis manos
y un pedazo de nada sin cortinas
por donde con claridad veía
que sólo a mi
yo me tenia.

domingo, 4 de abril de 2010



Historias de hoy de José Luis Rey.

Cuando la tierra sea poesía
volaremos despiertos por detrás de las nubes
habrá una estrella en todos los tejados
y veremos las cosas que hasta entonces no vimos
la luna rubia baña los hoteles
hay una fiesta en el ático muchachas con los ojos de cerveza
bailar con ellas mientras se hunde el mundo
en la violeta claridad de junio
con monedas de espuma saltando en el bolsillo deseando llegar
y contar la aventura a los amigos mirad este es el cielo
os haré un mapa con palabras verdes
aquí está la verdad aquí está la belleza cuidado con el bosque
seguid este camino para entrar en el oro
aquí está la ciudad donde es imposible morir
comprad su luz famosa
llamando a las ventanas llegar tarde después
nuestra vida empapada por la lluvia naranja
ya lo veis ya lo veis
os dije que podíamos cantar
y entraremos cansados de volar
en una casa llena de manzanas
donde todo es muy lento y el mar aún no ha nacido
todo eso será cuando vivamos
cuando la tierra sea poesía

jueves, 1 de abril de 2010

Tú nunca llegarás a saberlo.


Los hijos son las anclas que atan a la vida
a las madres ( Sófocles)



Tú nunca llegarás a saber
que soy de fuego y viento.
Y que un día de mayo ,
cuando la tarde caía,
abrí mis entrañas a la primavera
y me veneró
el llanto del sauce en la cúspide donde anidan
los mas fieros desgarros.

Melodías celestiales
rechinaron en mis dientes
entumecidos
en desamparo del vientre desgarrado.
Y el mismo Dios despertó de su letargo
embriagando mi cordón umbilical
con su milenaria legaña.

Los ángeles caídos ,
se rindieron a mis pies
ante la supremacía del instante,
ese instante conciso y singular en la levedad del tiempo;
donde fui...
Sólo madre y ...madre sola.

Tú nunca llegarás a saber
que cual guardián de Israel
no duerme ni reposa mi alma,
ni cuando el ocaso peina mi embozo
en un suspiro de sombría incertidumbre,
ni al ungir la aurora sus brazos en mi pecho
arrullando la cumbre de mis pezones
con su mágica estela.

Y socavan latidos placentarios
los puntos cardinales de la geografía de mis días
y las coordenadas de mis noches.

Y desde ese día.
cuando la tarde moría.
El cosmos se alió en mis constelaciones
atando mis presentimientos al infinito.
Y fui oasis abierto al crepúsculo
refugio del exiliado
en tiempos belicosos,
cobijo en tardes lluviosas
y sonata de fieras decepciones.

Tú nunca lo llegarás a saber
pero si puedes llegar a entenderlo.

jueves, 25 de marzo de 2010

Llueven interrogaciones



Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé;
sus nombres son cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué
Rudyard Kipling (


Y les honré como se honra
a la aurora tras un aciago crepúsculo.
Como se honra a un padre ,o al el vago
aroma del recuerdo.

Como se honran los años pasados entre vidrios rotos
interrogando cúspides templarías y arrabales.
¿Cómo difiere el querer del poder
en el equilibrio aunado con la suerte?
¿Cómo siendo cetrino lo que ansío
tornan negruzcas la cuencas del palpitar que recibo?.

Honrando a la fuerzas de lo incontrolable
en el estallido del beso
o en los te quiero inacabados
fluí con la vida
y comulgue en sus ocasos.

¿Dónde hallaré las aguas que calmarán mi sed
de conocimiento?
¿En los argénteos manantiales del verbo
o en la inhóspita senda del discernimiento?

Bebo las primeras aguas del arroyo donde
reposan los despojos del hombre que acoge el océano.

Zambullirse …
río arriba ,entre los riscos ,
y rociar mi cuerpo de bendiciones y mi alma
de redenciones.

¿Qué fuerzas regentan el curso de los días?
¿ providencia divina o la certeza de la ventura
que golpea en cada albor nuestra aldaba?
En discernimiento
poseemos la llave que abre la vida
o el candado que se cierne sobre opacidad de muerte.

¿Quién tiene el poder de la dadiva quebrantada,
del sueño deseado ,
de las flores sin pétalos
y las lluvias golpeando ventanas sin cristales?
La divinidad o mi vanidad?

¿Por qué el desamparo ha devastado mis campos
y mirando el yermo terreno
espero que el arcano de mis incertidumbres
golpee mi sien
aletargada en el plenilunio?
Tras el aguacero,
el légamo acogió mis plegarias.

Honrar .
Como se honra ,el tenue desafío de la incógnita
o se teme la certera presencia de las respuestas.

viernes, 12 de marzo de 2010



Poema Cantar Cxx de Ezra Pound



He intentado escribir el Paraíso.
Que no os mováis.
Dejad hablar al viento
ese es el Paraíso.

Que los dioses olviden
lo que he realizado.
A aquellos a quienes amo,
perdonen
lo que he realizado.

jueves, 25 de febrero de 2010

Ese frío enero



Cuando muere la esperanza
me sumerjo en un abismo
de lúgubre misticismo
y con certera templanza
recuperar la confianza.
Aquella que sin querer
perdí en un atardecer
que un frío día de enero
al resguardo de un bolero
anido dentro del ser.

Que ya nada me motiva
ni ese silencio que antaño
de mi lágrima era paño.
Ese silencio que esquiva
a mi me mantenía viva.
Lo he buscado entre los muros
de capiteles oscuros,
perforando mis sentidos
en mis tímpanos zumbidos
del silencio a la deriva.

En la sonrisa de un niño
una brizna de esperanza
que sostenga la semblanza
de la mirada ese guiño
impregnado de cariño.
Y desprendían la nada
de la orfandad de mi arcada.
Rebusco entre las basuras
donde perdí mis venturas
que ya ni un niño me agrada.


He buscado la esperanza
en las flores del cerezo
que del prado es aderezo.
He defendiendo a ultranza
primavera en su bonanza.
Solo he hallado hojas yertas
entre mis horas inciertas.
Sopor del hedor que emana
de esta tiniebla mundana
entre mis manos desiertas.

Y busco sin encontrar
quien me arrebato la alegría
que por mis venas corría.
Y me vuelvo a recostar
sin abriles encontrar.
Quebrantada el alma mía
del susurro que gemía
arrancándome el aliento
que por no sentir ni siento,
eso que antaño temía.

Vivo cautiva en mis rejas
entre áureos barrotes
henchidos de esos quijotes
que si ver molinos dejas
después no admiten las quejas.
Y esos sepulcros blanqueados
desde mi templo infiltrados
que me venden como a Cristo
beso de judas y listo.
¿Del débil? días contados.

Grito al viento mi lamento
y solo percibo ese eco
adentrándose en el hueco
de mis manos el intento.
Escurriendo ese momento.
Plañideras son las voces
deslizándose veloces
por mi corazón marchito
que el frío enero fortuito
de pena inundaron goces.

domingo, 21 de febrero de 2010

Ser roble o matojo.




¿Por qué plañe la sorda necedad
asolando agostada vuestra mente
dotando de firmeza concluyente
al roble machacado sin piedad?

¿Acaso no se plasma en mi heredad
los rasguños del fuste que doliente
me marcan desollando fieramente
mis carnes y mis noches en frialdad?

cuan pobre es la semblanza que troquela
el yugo del ególatra arañando
en el barro los árboles que cela;

soy brizna de matojo con cautela
pues quien hace de roble renunciando
acaba siendo leña de quien vela.

domingo, 14 de febrero de 2010



Se contrajeron las palabras
cuando la realidad paso
a la altura de nuestros ojos
con su lasciva mirada
de secretos.

La realidad
se vistió de un tul purulento
y bailó para nosotros su ancestral balada
en un paraíso desnutrido
opacando nuestras horas.

Y en el cadavérico ritual de un macabro
desconcierto
copuló nuestros injertos pactando
con Dios un fragmento de averno
y urdiendo con el diablo
un Edén repoblado.

En los camastros de la escoria
desvirgó nuestros credos
desoyendo
los argumentos que abrigaban
nuestra verdad reinventada.

La realidad
se nos echó encima
como un segundo rezagado en el minutero
cubriendo nuestras horas con su túnica
de sacras filantropías
que insolentes y dominantes
nos poseyeron.

La realidad
nos enseñó sus fauces amarillentas.
Y empapados en sus cloacas
nos embriagó de verdades
reventando en nuestro semblante
las fatuas utopías donde cobijamos
nuestra pusilánime existencia.

La realidad
pasó a la altura de nuestros ojos...
Y solo acertamos
a lavarnos las manos
en un sordo intento
de esclarecer nuestra obtusa conciencia.

jueves, 11 de febrero de 2010


El beso de la aurora.

En algunas ocasiones
la aurora
nos roba un beso por sorpresa,
pueril y traidora
nos destapa su rostro mas afable
pintado nuestros labios
de pasional carmín escarlata.

Y surcamos los bulevares
con la pletórica emanación
de un áurea que divina
acoge el trasluz de nuestra sombra.

Ahuyentando la umbría del desamparo
a cada paso
en cada rincón
en cada cántico
en cada esquina.

En algunas ocasiones
la aurora
un beso
nos viene robando...
y el sol de mediodía
con su génesis supremo
el púrpura de nuestros labios
va eclipsando.

Y mientras el día
en su cabalgata de matices
va pasando
el inclemente y gélido crepúsculo
de un amargo color cetrino
nos los va marchitando.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Mar de nubes.


A veces ,sólo a veces.

A veces
( sólo a veces)
deambulo por la cúpula celestial
de puntillas y sigilosa
circundando la incertidumbre.

Recrearme en la consumación
del génesis de sentirse único y soberano por un sutil instante.
es como cortarle las alas a una gaviota
reclamando que al vuelo se lance.

He caído tantas veces de las cuarteadas nubes
mientras paseaba sin recato
que ya
apenas subo
pues con cicatrices en el alma y sinsabores ingratos
siempre acabo.
Y ahora…
a mis anhelos yo he puesto muros
y cancelas en las suelas de mis zapatos.

martes, 26 de enero de 2010




Mucha suerte con esta timba amigo David.
Te deseo lo mejor.
besos y gracias por ser y estar.

domingo, 24 de enero de 2010

Poco sabes de mi.



Poco sabes de mi
a pesar de lamer a cada paso
el áurea de mi tristeza
irradiando secretos en el claro oscuro
de mi regazo.
A pesar
de que en el lóbrego matiz
de mi opaca mirada
resuenen
las notas embarradas
en los epitafios de mis soledades.
Y miras con recelo
el titilar de mis labios inquietos
reposando en las cornisas de tus comisuras
los besos del desconcierto.
Incinerados
por agónicas llamas que prenden
esparciendo las cenizas
esas que consagramos
cuando conmigo tú duermes.
Nos miramos de reojo
como se miran las despedidas
para no sentir la pena
de vaciar tantas lunas llenas
en las fauces de un león
que no entiende de primaveras.
Para no sentirnos perdedores
en las cúspides sanguinarias
donde se imponen las medallas
de días labrados en una mansedumbre
que ya a nadie engaña.
Poco sabes de mi
tan solo me concedes el beneplácito
de impregnar tu océano insondable
con el rocío que segrega
gota a gota
el estambre de tu vanidad.
llenando mi vacío
con la cuarta parte de tu verdad
Y yo...
Llenando el mío
con estos poemas sin placenta
renaciendo
cuando tu te vas.

La otra mejilla.



De haber sabido
que al poner la otra mejilla
cuando con uñas y dientes
resguardaba mis principios
me privarían de todo el semblante.
De haberlo sabido…
hubiese dado la espalda,
para ahora
no padecer el agravio
de uñas desollando carnes
de dientes clavados en las uñas
Y unos finales yaciendo
entre espinos sin caras
y cruces en las espaldas