Revelando recuerdos.

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sábado, 31 de octubre de 2009

Poesía amante posesiva.



En ocasiones sucede.
Que esas piernas enraizadas a la madre tierra
que antaño eran robles,
hoy son endebles matas de hiedra
por donde trepa el mas vil de los desalientos.

Esas manos
que férreas asían ocasos pendencieros
sólo con alzarlas en sombras chinescas
hoy son agarrotados puños
que se abren
y cierran chirriando con torpeza.

En ocasiones sucede,
que te has olvidado el cuerpo
en las taquillas de estaciones de olvidos.

Y entonces.
En ese punto de cordura,
Cuando el amor sólo se siente en el sopor del ensueño
cuando las alboradas engullen tu maltrecho dorso,
cuando la estrofa comulga en tus labios.
Entonces.
Juras por esos dioses en los que no crees
que jamás volverás a los brazos de la pérfida amante
que te está carcomiendo la vísceras.
Esa Julieta que obtura tus venas revestida de metáfora
vendiendo tus amores a la luna ,
legando tu encorvado dorso al diablo
cosiendo tus labios a la palabra,
y devorándote cual mantis religiosa.

Y juras ,
por todos esos santos sin cetro en los que crees.
Que nunca más relegaras tu condición de poeta
por la de simple hombre
ni olvidarás el binomio cuerpo-mente
en pos del verbo.

Hasta que empuñas el teclado
con la saña de quien con un fusil
decide acallar al monstruo que lleva dentro,
con la certera convicción de que jamás
saldrá de su vida la sed de vocablos.

La poesía preñó de raíces su sangre
Y se engendra otro poema en la placenta
del tullido cuerpo.

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