
Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé;
sus nombres son cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué
Rudyard Kipling (
Y les honré como se honra
a la aurora tras un aciago crepúsculo.
Como se honra a un padre ,o al el vago
aroma del recuerdo.
Como se honran los años pasados entre vidrios rotos
interrogando cúspides templarías y arrabales.
¿Cómo difiere el querer del poder
en el equilibrio aunado con la suerte?
¿Cómo siendo cetrino lo que ansío
tornan negruzcas la cuencas del palpitar que recibo?.
Honrando a la fuerzas de lo incontrolable
en el estallido del beso
o en los te quiero inacabados
fluí con la vida
y comulgue en sus ocasos.
¿Dónde hallaré las aguas que calmarán mi sed
de conocimiento?
¿En los argénteos manantiales del verbo
o en la inhóspita senda del discernimiento?
Bebo las primeras aguas del arroyo donde
reposan los despojos del hombre que acoge el océano.
Zambullirse …
río arriba ,entre los riscos ,
y rociar mi cuerpo de bendiciones y mi alma
de redenciones.
¿Qué fuerzas regentan el curso de los días?
¿ providencia divina o la certeza de la ventura
que golpea en cada albor nuestra aldaba?
En discernimiento
poseemos la llave que abre la vida
o el candado que se cierne sobre opacidad de muerte.
¿Quién tiene el poder de la dadiva quebrantada,
del sueño deseado ,
de las flores sin pétalos
y las lluvias golpeando ventanas sin cristales?
La divinidad o mi vanidad?
¿Por qué el desamparo ha devastado mis campos
y mirando el yermo terreno
espero que el arcano de mis incertidumbres
golpee mi sien
aletargada en el plenilunio?
Tras el aguacero,
el légamo acogió mis plegarias.
Honrar .
Como se honra ,el tenue desafío de la incógnita
o se teme la certera presencia de las respuestas.