Revelando recuerdos.

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domingo, 29 de enero de 2012

Algo parecido a un poema.


Que no se lleve nadie
tu cremosa piel
de arroyo en los tendones.
Que la ciega memoria
no sea capaz de sacar
de mi boca
la textura del sofá
la luz a medio gas
la música en las lenguas,
los etéreos sabores
recién cortados
del árbol
donde consumido queda
lo terrenal.
-Ojo de horus
en las humedades de
mis silencios-
El salitre
de tus venas
desguazando el deseo
en la certeza de lo perpetuo.
Que no se lleve nadie
!jamás!
ese olor a espanto,
ese sabor a compañía
el desacato de las horas,
la cicatriz que deja
en los amores
el primero.
Yo no se cantar al amor,
sólo entiendo del instante
donde se perdió mi yo.
Y tras el bastidor
de la disparatada
comunión de dos cuerpos,
es lo más parecido
a un poema
que sé escribir.
Te amé con la fortaleza
de quien se sabe supremo,
pero …
yo no era Dios.
Quizás por ello
nunca jamás
a nadie como a ti
he conseguido
amar yo.

viernes, 27 de enero de 2012

La tierra prometida.


Rasgué la cáscara de los días
a golpes de martillo
y bocados de lozanía.
Dentro...
el minutero impasible
trazó las rutas arqueadas
de una guitarra española
en acorde armónico
con mi recién estrenada
condición.
La vida se presentó
ante mis uñas
como la espalda
del primer amor,
dilatada
incólume
deseable,
lo más parecido
al paraíso
de los proféticos alegatos.
Perfilé los mapas
dibujé calendarios
de sueños inconclusos,
soslaye
los tejados de los verbos.
Y esa playa sin arena
comió del mismo plato
donde se nutre
el lenguaje de una flor.
Ya no eran tiempos
de sirenas varadas.
Ahora
mis piernas
formaban parte de un cosmos
enardecido
que me miraba con ojos
de revelado secreto.
!Al levantar la vista
verás una tierra
que ponga libertad!
Todavía no
la
he
levantado.

jueves, 26 de enero de 2012

Bordeando el Edén.




Ya habían conseguido con todos sus temores infundados e infudidos,que nuestra récien estrenada juventud fuese vivida ,"Bordeando el Edén".

Grabado en mi memoria
ese olor a Edén
con rojas manzanas,
mejillas púrpura
desraizadas de ese pueril vergel
que jamás mordimos.
¿Cömo saber si su reseña era ponzoña
o frutos encarnados
transportando a la gloría?
Nunca lo supimos,
pues la rancia esencia
del claustro humedecido
nos impidió caer
tras la tentadora
serpiente de esos querubes
revestidos de oropeles.

Más tarde.
Cuando el Edén
nos fue concedido
sin previo aviso
y un cierto olor a podrido
emanaba del jardín
de las delicias destronadas.
Entonces,sólo entonces
supimos del sabor del desencanto
en el rancio acerbo
de frutos jugosos
larvando gusanos.

Y caímos en la tentación.

El tiempo
había corrido en nuestra contra
y mordiendo la manzana
engullimos con ella el gusano
que horadando nuestra garganta
jamás nos dejo expresar
ese anhelo de fantasear
al fondo del Edén,
en la honda placidez
de divisar los frutos
sin saborear
su preciado néctar.
En el cortejo
de la contemplación
sin rendirles tributo.
Ya era demasiado tarde,
y subsistíamos
en tronos sin paraíso
bordeando los fogones del Edén
y esperando querubes
revestidos de estaño.

Veranos sepias.



Los veranos, la mejor época del año en nuestra infancia.

Cuando revestidos
de color sepia
surcamos océanos
en cubos de plástico,
y Poseidón cohabitaba con sirenas.
Reinamos donde…
los sauces no lloran.
En ese instante
concebimos
la grandeza maternal
aflorando de esa muñeca
que jamás rechisto
ni ante nuestros
pegajosos arrumacos
ni manidos discursos
adoctrinando.
( ellas nos amaban tal como éramos)
Ese rifle que sin disparar,
nos colocó
al frente de mil batallas
donde victoriosos
calmamos la sed de triunfo
a sorbos de naranjada.
Donde encaramados
a trenes de cartón
en un segundo
recorríamos el mundo
trasmutado en aquella sandia
que nuestras manos
no abarcaron jamas.

Estíos sepias,
donde
las cerezas eran pendientes
que nos entronaban
al reinado donde el tiempo
se resumía en ese preciso
e indolente instante
de cetros rezumando inocencia.
Y los árboles,
fieles apuntes
de iniciales amorosas
donde plasmar
la remembranza del amor.
Fue entonces
y sólo entonces cuando…
Dejamos de ser
las princesas del reino
de la enorme sandia planetaria,
para ser
cenicientas coronadas
en cuadriculados feudos
donde no existen las hadas.

Las reinas de los mares.



El rostro de mi abuela
era un enorme
interrogante
al que siempre
le colgaba una lágrima.
Aún cuando cantaba,
en sus pupilas
siempre
llovía a cántaros.
Olía a bosque,misterio,
y fardo al hombro,
bajo la secreta
mirada de la luna.
A mi abuela le escupió
todo el aguacero
en la garganta.
Quizás por ello
el búnker de sus brazos
abarcaba toda nuestra
diminuta geografía.
¿Sabes abuela?
sigo siendo
la reina de los mares.
Tiro mi pañuelo al agua
pero siempre
lo vuelvo a recoger.

miércoles, 25 de enero de 2012

Mater Matriuska.

Cuando abrimos
el pestillo de
nuestros ojos
ya era
demasiado tarde.
El pánico y el desamparo
marcaron territorio
con su excelsa meada.
Y la vida
era una
vírica matriuska
contaminando
una tras otra
las generaciones.

Mundo gris.



Preparadas para la vida en el grisaceo mundo.

Desde este mundo gris
intento alzar un grito
!aquí estoy!
no pido lunas
ni soles atragantados,
ni ésa vuestra
tierra prometida.
No pido nenúfares
en medio de la tormenta
pues son
constancias erráticas
en esta piel donde
vuestra impronta
preñó por siempre.
!Mirad mi cara!
es el rostro deseado
de las arengas.
Yertas las cuencas
y huecas pieles
como renglones.
Mis flores ya perecen
estrujadas en vuestras
teóricas doctrinas.
Mirando siempre
al suelo,
con el pánico
como emblema,
para no pisar
la vida
y hacerla añicos.

martes, 24 de enero de 2012

El antifaz.



Ir de progre y ser un facha ,era todavia peor que el miedo.

Llegaban a nuestro
corazón
sin previo aviso,
con dádivas
de una benevolente
quimera libertaria.
Eran como los demás.
Sólo que tras
el antifaz progresista
aullaba el huracán
de su incontenible ira.
Yo vi sus fauces...
colgaban despojos
de millones de abriles
deshojados.
Perros rabiosos
desguazando
para siempre
el adn del alma.

lunes, 23 de enero de 2012

Ave Pilar.



"En casa titilando con
el hombre del saco.
En el colegio
con el hombre del rojo rabo,
y las calles rezumaban
hombres con el rabo
entre las piernas"

Tan sólo nos quedaba seguir rezando.

Dios te salve Pilar
llena eres de desgracia.
El señor ya no está contigo.
Bendita tú no eres
entre todas sus mujeres.
Bendito es el fruto de tu
vientre bajo tierra,
Sara.
Canta Pilar,
madre de Sara
rogad por mi los pecadores
ahora y en la hora
de mi muerte
amen.

Cuatro esquinitas.



Vivíamos con el miedo atado a la yugular.

Cuatro esquinitas
tiene mi cama,
cuatro demonios
me acompañan.
Uno es la carne
que lasciva me llama
y éstos mis labios
que de morderlos
sangran.
Cuatro esquinitas
tiene mi cama
cuatro demonios
me acompañan.
Otro es la gula,
comiendo abestiada
los infundados temores
a mí me mata.
Mi pan no comparto
y la envidia
me convierte en ingrata,
perdóneme padre
pues yo he pecado
con verdadera saña.
Cuatro esquinitas
tiene mi cama
cuatro demonios
me acompañan.
Iré al infierno
de cabeza
pues ellos
a mi me reclaman.

La segunda S.

Cuando
!españoles!
dejó de pronunciarse
sin la segunda S.
desde las catacumbas.
Los grises
nos dejaron
en-pañales.

Cara al sol..



Tenia catorce años cuando murió Franco y recuerdo ese día con total nitidez.Nos bajaron al gimnasio y nos hicieron cantar el "cara al sol".Franco había arrugado el labio y ya nunca más se escucharía el grito de eeeepañoles desde la cripta de su garganta infecunda.Yo sólo le recordaba ,como aquel hombrecillo que de vez en cuando soltaba arengas.

Las voces estrepitosas
vestidas de toga y negro
como moscas en estío
que acongojan
y asedian.
Y todas convertidas
en un pueril manojo
de sinrazones.
La mano derecha alzada
las piernas bien cerradas
la mente amortajada.
Tan sólo abierta la boca
para entonar el pusilánime
cántico de unas masas
febriles,ofuscadas por el yugo
de la muerte.
!Cara al sol !!cuerpo a tierra!
la mano derecha alzada
las tripas al desnudo.
¿Quién merece tal desconcierto
en las sonrojadas mejillas
todavía por hacer?
Ha muerto el caudillo.
¿Y a mi qué?
!Cara al sol! y luto.
Ocho días sin negras
moscas.
De algo tenía que servir
que un tirano muera
cuando la vida
a flor de piel se nos
comenzaba a abrir.

viernes, 20 de enero de 2012

Sueños de Sara.


Sueños de Sara.

Te pasaste la vida
intentando
encontrar la extensión
de los sueños que forjamos
para ti.
Y eran como silice
en un desierto
escapaban entre tus dedos.
Ahora nos pasamos la vida
intentando encontrar
donde nacían y morían
los tuyos...
y tienen la extensión
de nuestras carencias.

Plomo fundido.



Cuando se sobrevive
en una franja
el plomo fundido
es quien delimita
la geografía
de las voces.

Tú nunca lo sabrás.



Los hijos son las anclas que atan a la vida a las madres.

Sófocles.

Un día tuve que escoger entre un hombre y mi hija ,y de esa elección surgió este poema


Tú nunca llegarás a saber
que soy de fuego y viento.
Y que un día de mayo
cuando la tarde moría
abrí mis entrañas a la primavera
y me veneró
el llanto del sauce
en la cúspide donde anidan los más fieros desgarros.
Melodías celestiales
rechinaron en mis dientes entumecidos
en el desamparo de vientres desgarrados.
Y el mismo Dios despertó de su letargo
embriagando mi cordón umbilical
con su milenaria legaña.
Los ángeles caídos
se rindieron a mis pies
ante la supremacía del instante,
ese instante conciso y singular en la levedad del tiempo
donde fui.
Sólo madre y madre sola.

Tú nunca llegarás a saber
que cual guardián de Israel
no duerme ni reposa mi alma.
Ni cuando el ocaso peina mi embozo
en un suspiro de sombría incertidumbre.
Ni al ungir la aurora sus brazos en mi pecho
arrullando la cumbre de mis pezones
con su mágica estela.

Y socavan latidos placentarios
los puntos cardinales
en la geografía de mis días
y las coordenadas de mis noches.


Y desde ese día,
cuando la tarde moría.
El Cosmos se alió en mis constelaciones
atando mis presentimientos al infinito.

Y fui...
oasis abierto al crepúsculo.
amparo del exiliado en tiempos belicosos,
cobijo en tardes lluviosas
y sonata de fieras decepciones.

Tú nunca lo llegarás a saber
pero sí puedes llegar a entenderlo.

jueves, 19 de enero de 2012



!Escucha!
se ha callado la vida.
Ya no grita tu nombre por las esquinas
ni susurra el mio entre los hayedos.
!Escucha!
el silencio es dueño ahora
de nuestra alma
y el estampido de un grito de muerte
esclavo de nuestro cuerpo.

jueves, 12 de enero de 2012



Parto en negro.

Siento que la gente
se cruza de acera
al verme circundar
con mi negra túnica
sus alientos.
Como si de una pandemia se tratase,
el desgarro de una madre
que ha enterrado a un hijo
también es contagioso.
Por ello,
la gente se aparta
oteando con disimulo
como vamos pariendo a cada minuto
rompiendo aguas por la retina.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Yo que tenia
el don de profecía
y la codicia del destino
arañando desaires .
Yo que pasaba de todo
deshilando el mundo en un segundo,
hilvanándolo en dos vidas.
Me bañaba en las fontanas del mal
adorando los infiernos y sus ascuas.
Yo que tenia
el don de la palabra
y el de lenguas exhaustas.
Mi entraña era férreo
cobijo de mariposas
exiliadas.
Ahora tengo...
un nudo en la garganta
un pase para la última fila
de muchas nueces y muchos ruidos
y un pasaje
para el carrusel
de coetáneos tíos muertos.
Y las mariposas que atesoraba
en mi estomago
alborotaron tanto
(sin motivo)
que mutaron en ulceraciones.
Y de pasar de todo
he pasado
a pasar por todo.

viernes, 21 de octubre de 2011

Poetas.

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Todavía conservo en mis cielos
aquellos atardeceres
de hortensias coronadas
en las cúspides donde se guarda
el secreto de la vida.
Y mis manos.
Mis manos de fuego tañendo
a horcajadas la pureza naciente
en lo más recóndito de mi ser
y ese fuego celoso en las venas
sensación de grandeza sublime
a nada comparable.
Ni los infiernos donde moro
ni los cielos que anhelo
pudieron albergar
la dicha de sentir los ojos de las amapolas
abriendo el día
y las hojas resecas tornando
perennes y lustrosas
cerrando mis noches.
Nada es comparable al galope de la sangre
incólume en los quicios de las estrofas,
a las alas de primaveras recubiertas
a sentir como un áurea de supremacía
amamanta los minutos.
Y el titilar de una caricia
endulza el instante
de imperecederas sonatas
con aromas de inmortales
historias que ya cincelaron
otras almas.
Y ahora que me cantan las soledades
sus proféticas baladas
que mi cuerpo pasea entre neblinas
a lomos de una mente aterida
y el frío es más frío
la noche más cerrada
las manos están menos abiertas
y el corazón un simple musculo
ahora sé que
nada es comparable a sentirse
poeta.

sábado, 12 de marzo de 2011

Quizás la vida


Quizás la vida.

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Quizás la vida sea
una infancia congelada
en aquella estación
donde cruzaban trenes
jugando en el borde de la vía
en petulante afrenta con la muerte
eludiendo la obtusa cobardía.

O quizás...
desollar mi alma intentando
ensamblar la cabeza de una muñeca
que yace en el suelo quebrada
y abandonarla de nuevo
en las acuosas paredes
de un desván
sola y sin mi amparo.

Arrancar el árido trigo en las veredas
y clavarlo en las espaldas
de quien me echa una mano,
o que llore el corazón cuando
de pronto nos caemos, y el placentero
abrazo de una madre
no encontramos.

Quizás sea,
como jugar a la comba
a grandes saltos...! contando hasta mil!
dejando que la soga nos ahogue
para poder morir.

O jugar a un escondite
donde siempre sale ganando
quien mientras está contando
tiene la certeza de saber dónde
encontrarnos.

Robarle al viento sus alas
en un crepúsculo proscrito
y a una casa sin costillas correr
para hacer los deberes,
resolviendo esos problemas
que nunca llegaremos
a comprender.

Y esperar...siempre esperar
a ser tan alta como la intrépida luna,
en su cetro de azabache,
sin dejar nunca de mirarla.
Para después, contemplarse
en el ronco espejo de los años
sin reconocer las arrugas
que supuran la hemorragia
de no poder alcanzarla.


Quizás la vida sea
un descampado de amores desvalidos
contando los pétalos de esas margaritas
que dicen si
cuando como los girasoles
rotan buscando el sol que más calienta
y el irreverente no
cuando tan sólo nos quedan en el alma
vacuos esquejes sin una sola flor.

Quizás sea, como jugar a la oca
tirar con fiereza un pusilánime dado
para caer siempre en la casilla
de la muerte.

Retornar al inicio
y esperar....siempre esperar
que en la próxima jugada
nos sonría
un poco más la suerte.

jueves, 10 de febrero de 2011

Pérfidas sentencias.


Lo primero es decir que no sé que pasa cuando pongo relatos ,que no separa los puntos y seguidos y algunas palabras me las junta,por lo que pido disculpas de todo corazón por tener que publicar así.Gracias.

Pérfidas sentencias.
Un estremecedor escalofrío se adueña de cada uno de mis músculos y decada poro de mi dermis cuando recuerdo esas sentencias que coronaron con su corte de pánico mi infancia y adolescencia.Alguien terriblemente pérfido estaba empeñado en hacernos la vida todavía más difícil de lo que ya era en los sesenta, impregnando de tabúesmitos y miedos infernales, cada punto de nuestras noches conespectrales formas que amenazaban con engullirnos. Y cada punto de la geografía de los días, con el sórdido recuerdo del sudor entre las sábanas que tornaban en extraño fortín donde protegíamosnuestro diminuto ser de aquellos seres malignos que poblaban el cuarto.Perenne es el recuerdo de aquellas frases que con destreza gobernaban nuestras infantiles horas.“Pórtate bien o te llevará el coco”¿Quién era el coco? ¿Cómo y con qué inhóspitos y oscuros fines venía allevarnos?Nunca lo supe. Tan sólo sé que la sola mención del coco me hacía aferrarme a mi abuela y sintiendo su protección y su calor, los miedos por aquel ser empecinado en no dar la cara desaparecían por un instante.Pero como una especie de efecto boomerang, volvían como vuelven los estíos con su pertinaz canícula tras el rudo invierno.Al parecer, era de vital importancia el tal coco puesto que los hombres de Vasco de Gama llamaron así al fruto por comparación de su cáscara conuna cabeza y ojos.Evidentemente, debí de portarme muy mal por qué el coco me llevó por sus sendas de páramos insondables, y a día de hoy cada trazo de lo que hago o de lo que digo siempre pasa por la mente sin hacer parada y fonda en el corazón. Jamás, ninguna idea, ni acto sortea mi cabeza y mana estrictamente deese músculo que por falta de uso se está volviendo férreo y descarnado.Vivir siempre con el uso de razón, y la razón sin uso es harto complicado y causa de enormes quebrantos que hace que envidie sobremanera a aquellos que pasan por el ciclo vital de las horas, disfrutando de cada momento, paladeando el instante, sin pensar dos cosas a la vez .Si estás paseando todos los esfuerzos concentrados en el paisaje que se nos ofrece, en esas piernas que tan sabiamente responden a las ordenes del cerebro y se mueven al compás sin rechistar.En la ducha: pensar en el agua que cae por nuestra piel y nos relaja y da energía ¡El agua! fuente de vida , pensar sólo en el agua; no en como vamos a pagar los temidos recibos.¡Ay! Qué sencilla sería la vida si el cerebro se limitase a cumplir sucometido y dejase para la energía cósmica el resto del trabajo que no puedo, ni debo controlar.Pero estaba predestinada a que me llevase el coco. Y ante ese augurio tan sólo queda la abdicación como modo de supervivencia e intentar que la convivencia con él fuese lo más llevadera posible. Es así, como en una especie de limpieza de karma adopté como mía esa manida frase;“No me comas el coco”.En una noche de despiste, cuando intrépida no cubría mi cabeza, en alarde de arrogancia,” Don coco” me guió por sus espinosos y lúgubres dédalos sin escapatoria posible cogiendo mi mano.Y sucedió como sucede siempre, que das la mano y te cogen todo el cuerpo, y ahora es dueño de mis actos y esclavo de mis omisiones.Y como todo desatino va encadenado, el de las frases sentenciosas con las que lograban mantenernos firmes crecía y se multiplicabacon la edad.Cuanto mayor te ibas haciendo, más pérfida era la sentencia.La memoria es un pájaro con alas cortas. Cuando deseamos que no vuele le atamos un cordel en una pata y recordamos sólo aquello que no menoscaba nuestro ego.Por el contrario, cuando recordar algo nos conviene, lanzamos al pajarito al vuelo hasta que se estrella en el primer cableado eléctrico que se encuentra; se nos olvidó que evocar es muy cruento y ha de tenersemucha pericia para lanzarse al vuelo sin estrellarse.Yo recuerdo, sorteando cables de alta tensión y todo tipo de obstáculos como si fuese hoy, mi primer periodo a los trece años de edad.Llevaba ya tiempo esperando esa temida hemorragia que según decían te convertía en mujer en plenas facultades tanto mentales como físicas de lanoche a la mañana.Casi todas las de mi clase ya habían tenido esa “perdida” desamparada y me sentía inferior al resto …Si ellas sangraban ¿Por qué no lo hacía yo? Quizás debería hacerme un pequeño corte, o era victima de una terrible conspiración para que siempre fuese una niña.Pero como todo llega, el día de la esperada hemorragia llegó con sucorte de desvelos, de miedos irracionales y leyendas incomprensibles.Al parecer, por unos días deberíamos de huir del agua como se huye de las siete plagas y hacer del aseo un pobre desahuciado en una especie demacabro ritual . Puesto, que cual si de una mayonesa se tratas , si te lavabas el cabello ( por ejemplo) se cortaba la regla y eso podría resultar fatal.(Ten cuidado con los sueños que se pueden cumplir) eso me pasó con la regla. La esperaba, como se espera el alba tras un ocaso desdichado y cuando llega, te asustas y quisieras que aquello nunca hubiese sucedido.Y por supuesto aparte de los dolores menstruales y todos los pánicosinfundados, debía aflorar la consabida sentencia por parte de mi madre que, con voz de ultratumba me miró a los ojos con una cara entre la timidez propia de quien no tiene confianza para hablar de esos temas y la voz suprema de la experiencia.“Ahora que ya eres mujer, no debes de dejar que ningún chico te besequedarás preñada”.El asombro por mi parte fue patente. Pero callando, me dispuse a noabrir mi boca prácticamente ni para preguntar como era posible quecon un simple beso, un niño fuese concebido, y alumbrado en el cielo delpaladar.No entraba en mi cabeza ese desatino, (ni en mi boca). Y a pesar de que algunos años mantuve mis labios cual parking con millares de vados, era evidente que si las demás se besaban y no escupían niños al día siguiente no tenía por qué, ser yo la primera victima de tal desventura.Y de creer que el canal del parto era la faringe, pasé a mi teoría de que evidentemente era más lógico que saliesen por la barriga sin concebir en ningún momento que el canal que la madre naturaleza había creado paratales fines fuese el útero.Y ahora que soy consciente de que no todos los partos son cruentos ni necesariamente cesáreas, pienso que al final algo de razón llevaba mi madre, sólo que no había especificado el tipo de labios que no debían besarse: si eran mayores o menores… De arriba o de abajo.En fin, que debería haber sido más explicita.La angustia pasada es idéntica a la del coco: pesadumbre infinita por no saber lo que quieren decir con esas frases repletas de misteriosas claves para la vida y para la muerte, te sumergen en un océano plagado de olas con el sabor agridulce de la duda y la escocedura del salitre en la inocencia.Los domingos de Ramos se debatían entre esas palmas de laurel impregnadas de caramelos, cacahuetes, monedas de chocolate y todas las golosinas con las que soñaba durante todo el año y una terrible angustia por otra de estas sentencias, esta vez fruto de la “sabiduría” popular.“El domingo de Ramos, si no estrenas algo, te cortarán las manos”.Desde luego puede que esa frase tan contundente fuese fruto de algún agobiado comerciante que a falta de ventas había ideado su propio plan de marketing desesperado y ruin.De otro modo me cuesta creer como nos angustiaban con algo tan terrible y como esa desazón se adueñaba de los días anteriores al domingo rogando a todos los Santos que te comprasen algo, o de nada serviría el ramo, puesto que no tendríamos manos para llevarlo.Sin lugar a dudas lo que estaba claro que en este tipo de sentencias lo de dar una de cal y otra de arena era la consigna predilecta del intelecto sublime que había dado con ellas. Por un lado está la arena (estrenar algo) y por otro la cal ¿no lo haces? ¡Corte de manos!Estrenar algo era una fiesta en los sesenta.Recuerdo los zapatos de charol color crema que me compraron para el domingo de Ramos y no paraba de mirarlos con una felicidad que traspasaba todos los limites del entendimiento. Tengo grabada esa bonanza en los lóbulos de mi mente y a día de hoy creo que fue tan intensa que vivo de las rentas que me dejó la dicha ese día.Iba radiante con mis zapatos y mi ramo lleno de golosinas y lo que es más importante… Con las dos manos intactas.Por supuesto en el ramo no debería ir chicle, por que era otro de los grandes mitos que encumbraron esa delicia de masticar el dúctil sabor de un caramelo por mucho más tiempo, a las lindes de mortífera y letal arma.“Ten cuidado y no te tragues el chicle por que si lo haces se te pegará en las tripas y te morirás”Y desde el instante en que una niña de siete u ocho años oye eso, pueden pasar dos cosas.Que destierre por siempre al lado oscuro el chicle de su vida, o que coninstinto kamikaze se lo trague para probar si es cierto o falso aquello que dicen.En mi caso, no aposté ni por la primera opción ni por la segunda. Convertí los chicles en pequeñas bombas de relojería a las que veneraba y respetaba en la onda convicción de que si tenía muchísimo cuidado y controlaba cada masticación como en un ritual de supervivencia no tenía por que pasarme nada.Cada vez que un chicle penetraba en mi boca, no era para saborearlo, era para adorarlo y temerle como si del mismo Dios se tratase. Y es que en mi mente el chicle tenía el mismo efecto que el temor a Dios puesto que si lo rendía pleitesía no quedaría pegado en mi tripa librándome de unamuerte cruenta y segura.Poder supremo sobre la vida y la muerte alcanzó el chicle en mi corta vida.Hasta que un día antes de ir al colegio, la suerte no me miraba de caray me lo tragué.Recuerdo con nitidez la tremenda pesadumbre que me embargó en aquel momento y como brotaban las lágrimas por mis pálidas mejillas.Sin duda había sido en exceso atrevida con un tema tan serio y ahora me tocaba pagar mi osadía.Pensaba que menos mal que el chicle estaba ya gastado de una hora más o menos dando vueltas como una peonza en mi boca.Inmediatamente pensé que ese factor podría ser detonante para no morir de repente, pues posiblemente el chicle al estar ensalivado no se pegaría con tanta facilidad como si fuese nuevo.Imaginaba mis intestinos como en una radiografía con un objeto no identificado optando a pegarse y causar la repentina muerte.Llorando, les pedía a todos los Dioses cristianos y paganos que eso no pasase, y que el mordaz objeto atravesase los intestinos sorteando los los bordes de los mismos y lo viese en mis deposiciones, las cuales por supuesto estaba controlando.No apareció ni el mínimo rastro y es por ello que pensé que si estaba viva y el chicle no aparecía era por que mis oraciones habían sido escuchadas y me dejaban vivir para que aprendiese esa lección.La angustia gobernó aquel maldito día en toda su extensión.Estoicamente sobrellevé en la umbría de la soledad mi terrible secreto.Nadie era tan pusilánime y ridícula como para encima que te tragas el fruto prohibido, ir a contárselo a la gente.Este tipo de cosas se vivían en el estupor descarnado de la ignorancia.Casi todas las cosas, pasaban de largo por un pasillo bañado en lágrimas y desesperación con un opaco vidrio por donde pasaba la vida de los demás, mientras que la mía se estancaba y no llegaba a ningún lado con este tipo de sentenciosas frases.Dios, era para mi otro campo de batalla con la típica y tópica frase que salía de las bocas de casi todos los mayores que poblaban las cándidas horas.“Dios te va a castigar” Ese Dios castigador desde luego no encajaba para nada con la idea de un señor con barba blanca que sentado en una nube nos miraba con ojos de misericordia y todo, absolutamente todo, lo perdonaba.Y Dios, pasó de ser alguien con el cual yo podría llevarme bien y contarentre mis amigos, a tenerle en el punto de mira de mis desvelos, puesto que por cualquier motivo me podía castigar si no inmediatamente, si a lalarga.“El que la hace la paga”. Mi instinto me decía de Dios tenía muy buena memoria, a pesar de que a veces dudase de ello y con inocente razonamiento pensase que entre tantos pasaría desapercibida si haciatravesuras. Pero de inmediato funcionaba mi sentido común que insistía en una especie de mantra en subrayar que Él lo veía todo, así que no tenia escapatoria posible.Y aceptar la idea de que tal estar a la diestra del maligno y su tridente era mi destino fatal.Y una vez comprendido que ese Dios que yo creí misericordioso tornaba sin previo aviso en castigador, no hallé en mi inocencia otro modo de ver las cosas.Si el de arriba ya castigaba y lo veía todo al estar más alto entre estratos, mejor me aliaba con el de abajo que ya tenía la fama bien ganada y quizás estaba tan ocupado atizando el fuego eterno que con el humo no se percataría de mi presencia. Si a eso, sumamos la ventaja de que estaba debajo, en el averno posiblemente para verme tendría que hacerhacer esfuerzos terribles y de dudoso resultado ya que él no se caracterizaba por su talante férreo y disciplinario.Al final, me transformé en una especie de pequeña autodidacta que no creía en ningún ser superior ni inferior. Desdeñando la fe deje de de creer en el de arriba y en el de abajo en una especie de ley reafirmada por mí que venia a decir.“Apártate del yugo castigador que eso ya lo hace la madre con sumo fervor”Pero reconozco que a día de hoy todavía pienso que tras la fuerza de la acción- reacción cuando impregna mi existencia ese sordo palpitar cuando una desdicha prosigue a la otra sin piedad ni tregua.En esa sucesión de despropósitos está presente la mano castigadora de Dios.A punto de entrar en el medio siglo de vida con más pena que gloria, conel equipaje de esencia de vida todavía vacío, y los días coronados por el cálido regazo del hastío donde se fermenta la comodidad. En estos días, recuerdo estas sentencias y como algunas de ellas nos marcaban a fuego las entrañas cual si de un tatuaje se tratase.Y recuerdo por último aquella que a modo de profética enseñanzacon la mirada de un arcano que conoce los secretos del futurome decía mi madre cuando mis pasos se alejaban del núcleo familiar“No te alejes o te llevará un hombre.Quizás en eso, debí de hacerla caso.

jueves, 3 de febrero de 2011


Sequía. 10 de septiembre.

En esta piel que anido
todavía no ha llovido suficiente.
Áridos y toscos
son los días entre la dermis
vomitando lavas de angustias.
No ha llovido sobre la cornisa
de mis palabras
la esperanza en nuevos mundos
ni riegan el flanco de mi alas
estas podridas
semblanzas entre los juncos
inertes.
No,no ha llovido este estío
sobre estas paredes sin columna
vertebral donde habito.
Y mis manos
escudriñan un sortilegio de cábalas
en la demencia del vacío.
Y cuando nadie me mira,lavo la cara al sol
con restos de tus lágrimas perdidas.
No,no ha llovido lo suficiente en mis ojos,
aún me queda media vida
para rociar estos fracasos
en brazos de una cristalina brisa,
para encontrar una salida
a este dédalo mortecino
para dislocar los delirios
y
morir anegada por la lluvia
que entre los cristales me mira.

martes, 1 de febrero de 2011

Cuervo.

Dedicado.

Cuervo.

En el cielo de tu boca
alojas las ponzoñosas espadas
que atraviesan mis entrañas.

Eres el semblante de la duda, del miedo
de la atadura.

Funesto cuervo que en la noche
corroe las lindes de mis ubres
arañando los despojos de aquella
primavera
cuando alumbraba la vida a cántaros.

Hasta el recuerdo te llevas
callando, de madrugada
en sórdido flanco impregnado de ojos
cárdenos sin miradas.

Cubren otoños la hojarasca
de mi instinto dotado de alas
cuando en el cielo de tu boca
germina la cruenta semilla
del latido de tu voz
mísera y desalmada.

Y con súbita arrogancia
empuñas el filo
de las palabras.

viernes, 14 de enero de 2011

domingo, 9 de enero de 2011

Caminos....20 de noviembre.

En ocasiones pienso que estoy
dando las primeras patadas
en el vientre de la tierra.
Y que recorreré mis pasos
con el aplomo de quien
ha encontrado
su trono en este reino de nadie.
Y en otras
que he caminado demasiado
mientras lavo mis heridas
en el liquido amniótico
de una bañera
solitaria y desalmada
y
que ya he llegado a la ruta trazada,
incienso, velas ,y sales de lavanda
que no logran disimular
mi olor a muerte.

sábado, 8 de enero de 2011



Cuando las flores
pierden su cárdeno matiz
mutando en estirpes de tiempos sin cesuras.
Cuando de los campos
sólo queda la evocación de las amapolas
bordeando las lindes de sus espigados pistilos,
y en el yermo de la demencia se bañan los ríos.
Si la lluvia que golpea los cristales
es áurea de un estío despiadado
y los pájaros,
efímeros soplos de una libertad
encadenada a los grilletes de las soledades.
Cuando no sale el sol en la cornisa de las almas
y el corazón es un simple musculo
que apenas acierta a bombear nuestra desdicha.
Cuando toda la furia de un cosmos desnutrido
se cierne sobre nuestra nuca...
vivimos con la arrogancia
de quien se sabe muerto, y no perdona que los vivos,
huelan a flores hurtadas
en las tumbas de nuestros limbos.

sábado, 11 de diciembre de 2010


Est humanum errare, divinum ignoscere
("Errar es humano, pero perdonar es divino").

Soliloquio con Dios.

!Dime!
¿Cuándo tu nombre he mancillado?

En el amparo de mi inocencia
disloque las horas en la soberanía
de tu reino. Temiendo.
Y moría cada ocaso
entre esas esquinitas
que ningún ángel velaba. Mientras
sometida a tus dictados yo, rezaba.
Rezaba
tal como amaba.

Y al ponerse el tibio sol
esa estrella prometida
tornaba en manto de olvido,
anegando mis pulmones
entre férreas convicciones
de que en mi maldad
jamás en tu benevolencia
me otorgarías ni un solo
retazo de tu latido.

!Qué te he hecho yo!
Dime...
¿Cuándo yo te he mancillado?

Si no profané tu nombre,
ni vendí mi alma al diablo
cuando las monedas de plata
reverberaban en la vastedad
de tu cielo prometido.

Dime ...
¿Qué te he hecho yo?
Si me otorgaste la semilla
fecundando en el barbecho de la soledad
aquel preciado tesoro
que a las nubes encubiertas
para verte entre ellas
cada día me hacia mirar.

Y mis rodillas fueron testigo
de incólumes plegarias
de cabalgaduras milenarias
y de noches sin abrigo
cuando supurando ya estaban
las yertas cuencas de una madre
cansadas de tanto llorar.
Dime
¿Qué te he hecho yo?
Jamás profané tu nombre
ni vendí mi alma al diablo.
Y mi paso por esta vida
en cada etapa, en cada lazo, en cada abrazo
marcado siempre ha estado
por la honestidad.

Quizás para ti yo, he pecado
clavando mis espinas
en el vacuo cetro de un cadáver insepulto
de omisión.
Caro yo lo he pagado. Pues
desde el arroyo insaciable
de tu omnipotencia
tú me castigas
restregando mi fruto
en ciénagas henchidas de ortigas.

Y como estatua de sal
que no ha de mirar hacia atrás
yo voy viendo marchitarse
y muriendo día a día
aquello que yo más quería.

Nunca profané tu nombre
ni mi alma al diablo vendí
Y he bailado con Lucifer
la tétrica coreografía
de los ángeles que caídos
portan en sus ojos el estandarte
de los vencidos.

Dime
¿Cuándo yo tú nombre he mancillado?

Desde éste sarcófago maldito
araño la cal de mis plegarias.
Aquellas que se llevó el viento
en el sordo eco de mi lamento
cuando tan sólo ansiaba hablarte.

Las esquirlas de tu cólera han sesgado mis entrañas,
el soplo de tu aliento
desnuda mi alma en la desidia de otro intento
de horadar tus montañas
las proféticas; las que tu amor mueve.
Y callando,
en esta mudez que gangrena mi corazón
alzo mi voz a ese averno
que a pesar de ser cruento
se manifiesta en la impía estela de mi relieve
cuando las sombras
dominan mis mansas horas,
reposando en mi costado.

Y sola,desamparada como perro hambriento
en un callejón de sueños guardados
ellas al menos
me nombran.

!Dime qué te he hecho yo!
y cuándo yo te he mancillado!

martes, 30 de noviembre de 2010

La indiferencia del olvido.



Olvidos...24 de octubre del 2010

Ya no imploro tu recuerdo
en las magulladuras
de mis cortos pasos,
ni lloro esas lágrimas
que de viejas se han secado.
No corro detrás del pasado
ni apaciguo las alas del futuro
en la mansedumbre de mis horas.
Ni existe sueño
(por pusilánime que sea)
que me arrope con su roído abrigo.
Mora tu recuerdo
en el regazo
de esa esperanza
que nunca debería
haber tenido,
esa sórdida espera
de ver que en tu entraña
ni una nueva rosa compasiva
había amanecido.
Y ahora escancio el cáliz
del renacimiento
y camino con paso erguido
hacia ese espacio
que un día fue tuyo y mio
a ese espacio que nunca
debió haberte pertenecido.

jueves, 18 de noviembre de 2010


Sombras del ser.

No seré…
esa ceniza que dispersas y alimentas
en las lindes de tus designios.
Ni seré las ramas…
que cortando el viento
abarrotan los estanques,
musgo en tus orillas
agua estancada.
En las pupilas del tiempo
limpio mis llagas
y sonrío con demente complacencia
degollando el verbo
entre letras de una estirpe extinta y desolada.
¡Estrofa entregada en ruin bandeja de plata!
No seré…
esa hoja del árbol de la vida
que titila en la hojarasca
crepitando al ser pisada.
Fuego y viento
brisa y agua,
vientre que mutila el vuelo del pájaro
que sin alas sobrevuela
mi conciencia adormilada.
Cielo raso
en vacuas tormentas de aguas pasadas.
Fontana donde calman su sed
falsos profetas de túnicas escarlatas.
Carne y tierra
tierra y llamas.
Epitafio de odio en memoria
en fosa de olvido
donde la negra rosa
se bifurca con el fulgor de un ágata.
No seré...
Sombra chinesca que sin paredes
añora las vaporosas luces
de tu espalda
dónde de cuando en cuando
tú me prendes.
Ninfa que jamás trasmutará en cigarra
añorando el solemne cántico
entre el trigo verde .
Luz y sombra
sombra de muerte.
Muerte en los camastros del olvido entumecido
y vida entre algodones de recuerdos
esparcidos a su suerte
yo no seré.

jueves, 11 de noviembre de 2010



Quizás la vida
sea benévola conmigo
y no me sonría
para no mostrarme
sus fauces.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Al derramar tu voz su mansedumbre.

Al derramar tu voz su mansedumbre
de miel bocal, y al puro bamboleo,
en mis terrestres manos el deseo
sus rosas pone al fuego de costumbre.

Exasperado llego hasta la cumbre
de tu pecho de isla, y lo rodeo
de un ambicioso mar y un pataleo
de exasperados pétalos de lumbre.

Pero tú te defiendes con murallas
de mis alteraciones codiciosas
de sumergirte en tierras y océanos.

Por piedra pura, indiferente, callas:
callar de piedra, que otras y otras rosas
me pones y me pones en las manos.


Miguel Hernández

lunes, 1 de noviembre de 2010

Conformismo.



Con que poco
tú y yo
nos conformamos.
Cuando el sol peina nuestros minutos
mutando el gélido trazado
con su cálida fragancia
de azahares elocuentes y concisos.
Cuando renace el cántico del viento
y sus púas de mundos nuevos
aposentan nuestros miedos.
Entonces…
tan sólo nos miramos.
Y cuando a la sombra nos ponemos,
creemos que nos amamos.

martes, 26 de octubre de 2010




Me negaré. 8 de septiembre.

El vinagre que segrega
el velo de mi paladar
el pan y la sal,
el hambre en la hemorragia
de los días a media luz
me negaré.

Los guijarros que sesgan mis zapatos
cuando beso el corazón
de esta tierra de nadie
por donde nunca pasan
mediodías
que no marchite del desencanto
su pérfido sabor. Negaré.

El murmullo de caracolas,incesante
entre tu piel y mi piel
y esas ganas locas
de que mores en mi vientre
y esas ganas locas
de echar de mi lado
a esta misera palidez
colonizando mis venas.
Yo
me negaré.

Que se rasguen mis carnes
que me sangre el corazón
que revienten en mis vísceras
bárbaras guadañas
engalanadas para el festival
de una mórbida filantropia.

Que no corra más el viento,
al menos
no más que lo hago yo.
Que se detenga el tren
de una misericordia
tardía
donde sólo queda el vagón de cola
de la compasión.
Que mueran los cielos
que no he de besar
y esos rescoldos
infernales
que yo he de morar.
Que despierte Dios
si para no estar sola
a tu lado vuelvo yo.

lunes, 25 de octubre de 2010



Escupo el polvo del vientre de la vida
cuando la palabra, ébano en mi alma
se encarna en el horizonte de mis desdichas.
Son mis ojos
trasiego de tiempos
sin pájaros,
penumbras de silencios esparcidos
en los trazos de una memoria
que murió entre abriles deshojados;
simientes de letras sin dueños.
Y yo …
Yo bailo los últimos compases
de un delirante vals en brazos
de erráticos espectros
que no entienden de primaveras.