El girasol me habita inocente criatura ,cuya cara de pétalos sigue sin saber un sol oscuro, mancha gangrenada en el cielo. Françoise Roy.
Revelando recuerdos.
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viernes, 14 de enero de 2011
domingo, 9 de enero de 2011
Caminos....20 de noviembre.
En ocasiones pienso que estoy
dando las primeras patadas
en el vientre de la tierra.
Y que recorreré mis pasos
con el aplomo de quien
ha encontrado
su trono en este reino de nadie.
Y en otras
que he caminado demasiado
mientras lavo mis heridas
en el liquido amniótico
de una bañera
solitaria y desalmada
y
que ya he llegado a la ruta trazada,
incienso, velas ,y sales de lavanda
que no logran disimular
mi olor a muerte.
En ocasiones pienso que estoy
dando las primeras patadas
en el vientre de la tierra.
Y que recorreré mis pasos
con el aplomo de quien
ha encontrado
su trono en este reino de nadie.
Y en otras
que he caminado demasiado
mientras lavo mis heridas
en el liquido amniótico
de una bañera
solitaria y desalmada
y
que ya he llegado a la ruta trazada,
incienso, velas ,y sales de lavanda
que no logran disimular
mi olor a muerte.
sábado, 8 de enero de 2011

Cuando las flores
pierden su cárdeno matiz
mutando en estirpes de tiempos sin cesuras.
Cuando de los campos
sólo queda la evocación de las amapolas
bordeando las lindes de sus espigados pistilos,
y en el yermo de la demencia se bañan los ríos.
Si la lluvia que golpea los cristales
es áurea de un estío despiadado
y los pájaros,
efímeros soplos de una libertad
encadenada a los grilletes de las soledades.
Cuando no sale el sol en la cornisa de las almas
y el corazón es un simple musculo
que apenas acierta a bombear nuestra desdicha.
Cuando toda la furia de un cosmos desnutrido
se cierne sobre nuestra nuca...
vivimos con la arrogancia
de quien se sabe muerto, y no perdona que los vivos,
huelan a flores hurtadas
en las tumbas de nuestros limbos.
sábado, 11 de diciembre de 2010

Est humanum errare, divinum ignoscere
("Errar es humano, pero perdonar es divino").
Soliloquio con Dios.
!Dime!
¿Cuándo tu nombre he mancillado?
En el amparo de mi inocencia
disloque las horas en la soberanía
de tu reino. Temiendo.
Y moría cada ocaso
entre esas esquinitas
que ningún ángel velaba. Mientras
sometida a tus dictados yo, rezaba.
Rezaba
tal como amaba.
Y al ponerse el tibio sol
esa estrella prometida
tornaba en manto de olvido,
anegando mis pulmones
entre férreas convicciones
de que en mi maldad
jamás en tu benevolencia
me otorgarías ni un solo
retazo de tu latido.
!Qué te he hecho yo!
Dime...
¿Cuándo yo te he mancillado?
Si no profané tu nombre,
ni vendí mi alma al diablo
cuando las monedas de plata
reverberaban en la vastedad
de tu cielo prometido.
Dime ...
¿Qué te he hecho yo?
Si me otorgaste la semilla
fecundando en el barbecho de la soledad
aquel preciado tesoro
que a las nubes encubiertas
para verte entre ellas
cada día me hacia mirar.
Y mis rodillas fueron testigo
de incólumes plegarias
de cabalgaduras milenarias
y de noches sin abrigo
cuando supurando ya estaban
las yertas cuencas de una madre
cansadas de tanto llorar.
Dime
¿Qué te he hecho yo?
Jamás profané tu nombre
ni vendí mi alma al diablo.
Y mi paso por esta vida
en cada etapa, en cada lazo, en cada abrazo
marcado siempre ha estado
por la honestidad.
Quizás para ti yo, he pecado
clavando mis espinas
en el vacuo cetro de un cadáver insepulto
de omisión.
Caro yo lo he pagado. Pues
desde el arroyo insaciable
de tu omnipotencia
tú me castigas
restregando mi fruto
en ciénagas henchidas de ortigas.
Y como estatua de sal
que no ha de mirar hacia atrás
yo voy viendo marchitarse
y muriendo día a día
aquello que yo más quería.
Nunca profané tu nombre
ni mi alma al diablo vendí
Y he bailado con Lucifer
la tétrica coreografía
de los ángeles que caídos
portan en sus ojos el estandarte
de los vencidos.
Dime
¿Cuándo yo tú nombre he mancillado?
Desde éste sarcófago maldito
araño la cal de mis plegarias.
Aquellas que se llevó el viento
en el sordo eco de mi lamento
cuando tan sólo ansiaba hablarte.
Las esquirlas de tu cólera han sesgado mis entrañas,
el soplo de tu aliento
desnuda mi alma en la desidia de otro intento
de horadar tus montañas
las proféticas; las que tu amor mueve.
Y callando,
en esta mudez que gangrena mi corazón
alzo mi voz a ese averno
que a pesar de ser cruento
se manifiesta en la impía estela de mi relieve
cuando las sombras
dominan mis mansas horas,
reposando en mi costado.
Y sola,desamparada como perro hambriento
en un callejón de sueños guardados
ellas al menos
me nombran.
!Dime qué te he hecho yo!
y cuándo yo te he mancillado!
martes, 30 de noviembre de 2010
La indiferencia del olvido.

Olvidos...24 de octubre del 2010
Ya no imploro tu recuerdo
en las magulladuras
de mis cortos pasos,
ni lloro esas lágrimas
que de viejas se han secado.
No corro detrás del pasado
ni apaciguo las alas del futuro
en la mansedumbre de mis horas.
Ni existe sueño
(por pusilánime que sea)
que me arrope con su roído abrigo.
Mora tu recuerdo
en el regazo
de esa esperanza
que nunca debería
haber tenido,
esa sórdida espera
de ver que en tu entraña
ni una nueva rosa compasiva
había amanecido.
Y ahora escancio el cáliz
del renacimiento
y camino con paso erguido
hacia ese espacio
que un día fue tuyo y mio
a ese espacio que nunca
debió haberte pertenecido.
jueves, 18 de noviembre de 2010

Sombras del ser.
No seré…
esa ceniza que dispersas y alimentas
en las lindes de tus designios.
Ni seré las ramas…
que cortando el viento
abarrotan los estanques,
musgo en tus orillas
agua estancada.
En las pupilas del tiempo
limpio mis llagas
y sonrío con demente complacencia
degollando el verbo
entre letras de una estirpe extinta y desolada.
¡Estrofa entregada en ruin bandeja de plata!
No seré…
esa hoja del árbol de la vida
que titila en la hojarasca
crepitando al ser pisada.
Fuego y viento
brisa y agua,
vientre que mutila el vuelo del pájaro
que sin alas sobrevuela
mi conciencia adormilada.
Cielo raso
en vacuas tormentas de aguas pasadas.
Fontana donde calman su sed
falsos profetas de túnicas escarlatas.
Carne y tierra
tierra y llamas.
Epitafio de odio en memoria
en fosa de olvido
donde la negra rosa
se bifurca con el fulgor de un ágata.
No seré...
Sombra chinesca que sin paredes
añora las vaporosas luces
de tu espalda
dónde de cuando en cuando
tú me prendes.
Ninfa que jamás trasmutará en cigarra
añorando el solemne cántico
entre el trigo verde .
Luz y sombra
sombra de muerte.
Muerte en los camastros del olvido entumecido
y vida entre algodones de recuerdos
esparcidos a su suerte
yo no seré.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Al derramar tu voz su mansedumbre.
Al derramar tu voz su mansedumbre
de miel bocal, y al puro bamboleo,
en mis terrestres manos el deseo
sus rosas pone al fuego de costumbre.
Exasperado llego hasta la cumbre
de tu pecho de isla, y lo rodeo
de un ambicioso mar y un pataleo
de exasperados pétalos de lumbre.
Pero tú te defiendes con murallas
de mis alteraciones codiciosas
de sumergirte en tierras y océanos.
Por piedra pura, indiferente, callas:
callar de piedra, que otras y otras rosas
me pones y me pones en las manos.
Miguel Hernández
de miel bocal, y al puro bamboleo,
en mis terrestres manos el deseo
sus rosas pone al fuego de costumbre.
Exasperado llego hasta la cumbre
de tu pecho de isla, y lo rodeo
de un ambicioso mar y un pataleo
de exasperados pétalos de lumbre.
Pero tú te defiendes con murallas
de mis alteraciones codiciosas
de sumergirte en tierras y océanos.
Por piedra pura, indiferente, callas:
callar de piedra, que otras y otras rosas
me pones y me pones en las manos.
Miguel Hernández
lunes, 1 de noviembre de 2010
Conformismo.

Con que poco
tú y yo
nos conformamos.
Cuando el sol peina nuestros minutos
mutando el gélido trazado
con su cálida fragancia
de azahares elocuentes y concisos.
Cuando renace el cántico del viento
y sus púas de mundos nuevos
aposentan nuestros miedos.
Entonces…
tan sólo nos miramos.
Y cuando a la sombra nos ponemos,
creemos que nos amamos.
martes, 26 de octubre de 2010

Me negaré. 8 de septiembre.
El vinagre que segrega
el velo de mi paladar
el pan y la sal,
el hambre en la hemorragia
de los días a media luz
me negaré.
Los guijarros que sesgan mis zapatos
cuando beso el corazón
de esta tierra de nadie
por donde nunca pasan
mediodías
que no marchite del desencanto
su pérfido sabor. Negaré.
El murmullo de caracolas,incesante
entre tu piel y mi piel
y esas ganas locas
de que mores en mi vientre
y esas ganas locas
de echar de mi lado
a esta misera palidez
colonizando mis venas.
Yo
me negaré.
Que se rasguen mis carnes
que me sangre el corazón
que revienten en mis vísceras
bárbaras guadañas
engalanadas para el festival
de una mórbida filantropia.
Que no corra más el viento,
al menos
no más que lo hago yo.
Que se detenga el tren
de una misericordia
tardía
donde sólo queda el vagón de cola
de la compasión.
Que mueran los cielos
que no he de besar
y esos rescoldos
infernales
que yo he de morar.
Que despierte Dios
si para no estar sola
a tu lado vuelvo yo.
lunes, 25 de octubre de 2010

Escupo el polvo del vientre de la vida
cuando la palabra, ébano en mi alma
se encarna en el horizonte de mis desdichas.
Son mis ojos
trasiego de tiempos
sin pájaros,
penumbras de silencios esparcidos
en los trazos de una memoria
que murió entre abriles deshojados;
simientes de letras sin dueños.
Y yo …
Yo bailo los últimos compases
de un delirante vals en brazos
de erráticos espectros
que no entienden de primaveras.
jueves, 21 de octubre de 2010
Tragaderas.
martes, 19 de octubre de 2010
Un poema de David Gonzaléz ,de esos que como digo yo dan una bofetada al leerlo.
alargando la palabra morirse
llegar a esta edad no se lo deseo ni a mi peor enemigo.
apuñalarle de frente o por la espalda.
dispararle, envenenarle, estrangularle
con una cuerda, con un cable o con tus propias
manos.
diferentes maneras de matar a un hombre,
pero si lo que deseas es que ese hombre sufra,
pero que sufra de verdad, que sufra como tú,
entonces déjalo, déjalo
que se muera, que se muera
de viejo.
David González
alargando la palabra morirse
llegar a esta edad no se lo deseo ni a mi peor enemigo.
apuñalarle de frente o por la espalda.
dispararle, envenenarle, estrangularle
con una cuerda, con un cable o con tus propias
manos.
diferentes maneras de matar a un hombre,
pero si lo que deseas es que ese hombre sufra,
pero que sufra de verdad, que sufra como tú,
entonces déjalo, déjalo
que se muera, que se muera
de viejo.
David González
miércoles, 13 de octubre de 2010

La otra mejilla.
De haber sabido
que al poner la otra mejilla
cuando con uñas y dientes
resguardaba mis principios
me privarían de todo el semblante.
De haberlo sabido…
hubiese dado la espalda.
Para ahora
no padecer el agravio
de uñas desollando carnes
de dientes clavados en las uñas
Y unos finales yaciendo
entre espinos sin caras
y cruces en las espaldas
miércoles, 6 de octubre de 2010
Se está mejor así.
Se está mejor así
acallando las pausas de la conciencia
con la sal derramada en los vacuos oráculos.
Huérfanos de tus abrazos,
nodrizas amamantando de carroña
las horas de desidia somnolienta.
Se está mejor así,
en este sigilo
presagio de tumbas de suspiros
en las que yace nuestro espíritu.
Cuerpos larvando los tentáculos de la monotonía,
que entre bambalinas
auguran otro adiós congelado.
Se está mejor así
sin esperar nada
para no sentir el puñal
del desengaño atravesando gargantas.
Sin hacer nada
para no sentir
que ardemos en la vigilia de la conmiseración.
Se está mejor así…
Callando,titilando
en esta nada
que ciega el túnel de nuestros pasos
en la avaricia del hastío.
En este lodo
que ve como se nos va la vida
esperando.
Se está mejor así
acallando las pausas de la conciencia
con la sal derramada en los vacuos oráculos.
Huérfanos de tus abrazos,
nodrizas amamantando de carroña
las horas de desidia somnolienta.
Se está mejor así,
en este sigilo
presagio de tumbas de suspiros
en las que yace nuestro espíritu.
Cuerpos larvando los tentáculos de la monotonía,
que entre bambalinas
auguran otro adiós congelado.
Se está mejor así
sin esperar nada
para no sentir el puñal
del desengaño atravesando gargantas.
Sin hacer nada
para no sentir
que ardemos en la vigilia de la conmiseración.
Se está mejor así…
Callando,titilando
en esta nada
que ciega el túnel de nuestros pasos
en la avaricia del hastío.
En este lodo
que ve como se nos va la vida
esperando.
viernes, 24 de septiembre de 2010
Sin remedio.
Un poema de Eladio Orta.
SIN REMEDIO
si nos cortan las patas / ya ves /
andaremos sin patas / qué remedio /
que nos cortan las alas / no podremos volar /
construiremos barriletes / qué remedio /
si nos cortan las manos / ofú /
con los dientes escribiremos / qué remedio /
que nos cortan las orejas / sin sonidos /
el olfato desarrollaremos / qué remedio /
que nos tapan la boca / mala cosa /
del aire comeremos / qué remedio /
del aire moriremos / alondras de los rastrojos /
si nos asfaltan los campos / sin remedio /
(Eladio Orta)
SIN REMEDIO
si nos cortan las patas / ya ves /
andaremos sin patas / qué remedio /
que nos cortan las alas / no podremos volar /
construiremos barriletes / qué remedio /
si nos cortan las manos / ofú /
con los dientes escribiremos / qué remedio /
que nos cortan las orejas / sin sonidos /
el olfato desarrollaremos / qué remedio /
que nos tapan la boca / mala cosa /
del aire comeremos / qué remedio /
del aire moriremos / alondras de los rastrojos /
si nos asfaltan los campos / sin remedio /
(Eladio Orta)
viernes, 17 de septiembre de 2010
lunes, 13 de septiembre de 2010
La sordidez de la muerte.

La sordidez de la muerte ( décimas endecasílabas)
Mors ultima linea rerum est
("La muerte es el límite final de las cosas").
Quiebran en pasadizos las unciones
donde entre el algodón cruje la vida,
en la oquedad enhiesta de la herida
preñando inertes ósculos de sones.
Sigilos mortecinos son sus dones
de azarosos oráculos arcanos,
cuando estalla la vida en vacuas manos.
Donde la providencia es revestida
del albar donde asoma tan erguida
la muerte entre senderos cotidianos.
Prodiga carcajadas entre abrojos
en poderoso yugo de quebranto
desollando las carnes mientras tanto
de quien asiste impávido en sus ojos
al quebrado cortejo entre manojos.
Siniestra corte, feudo donde aloja
los impunes designios ella arroja
alientos a las bordas donde habitan
las libertinas ánimas que invitan
a degustar el pétalo sin hoja.
Meciendo el bisturí en la tarde aciaga
soslayando las fieras voluntades
ungidos entre fatuas vanidades
pendenciera batalla es la que embriaga
al hombre que rendido ya se apaga.
Entre supremacía la guadaña
!ramera! mal parida a nadie engaña.
Tanto siega las flores más ancianas
como tala corolas ya tempranas
donde su enjuta faz lava con saña.
Celebra sus trofeos victoriosa
en las ascuas candentes del sollozo
paseando en las sombras del embozo.
!Dime muerte!..de vida tú eres diosa
¿Por qué dejas al pérfido alevosa
y tornas del benévolo su atuendo
que acicalada en cetros vas asiendo?
¿Por qué llevas a infantes que veneras
y latidos vetustos tú eludieras?
!Mortecino camino que no entiendo!
domingo, 12 de septiembre de 2010
El cielo del apátrida.

"Vengo de un lugar
donde sueño que tengo
un techo en estas tierras de nadie” P.G.
¿Qué sabes tú
de mis peregrinajes sin retorno
a la fogata de mis ojos
donde pernocta una luciérnaga
alumbrando
los resquicios de la última vena que me queda?
En la oquedad amarillenta de mi boca
germina un alud de utopías sesgadas.
Que sólo yo veo,
( sueños obstinados )
que golpeando la aldaba de mis arterias
me conducen a mi paraíso.
Entonces...sólo entonces
los duendes de la noche son mis aliados
y mis princesas,
son muñecas que visto y desvisto
en la penumbra de mi kunda encadenado
a los grilletes de mis capilares.
¿Qué sabes tú
de mis titilantes amaneceres
cuando perforan mis tímpanos
miles de jinetes galopando sin bridas
por mi húmeda espalda?
En ese instante
cuando todo el universo
oscila conmigo
los segundos se hacen noches
y las noches pasan en un segundo.
¿Qué sabes tú.
de este ángel con tridente
y de este demonio con áurea divina?
En mis lóbulos conviven en perfecta armonía
la invocación de Zadkiel y la tea de Lucifer.
El chasquido desdentado
me advierte de otra frígida alborada
de piernas andando sin dueños,
y escuálidos dedos
que no aciertan
a prender las reliquias de mi espanto.
Y ya ves.
dandy maquillado y putrefacto.
Tengo mi propia kunda amortajada
en el seguro vitalicio del apátrida
que me conduce hasta
mi cielo de color carmín de todo a euro,
donde
no
espero
encontrarte.
martes, 7 de septiembre de 2010
Ese frío enero ( décimas)
Cuando muere la esperanza
me sumerjo en un abismo
de lúgubre misticismo
y con certera templanza
recuperar la confianza.
Aquella que sin querer
perdí en un atardecer.
Que un frío día de enero
al resguardo de un bolero
anido dentro del ser.
Que ya nada me motiva
ni ese silencio que antaño
de mi lágrima era paño.
Ese silencio que esquiva
a mi me mantenía viva.
Lo he buscado entre los muros
de capiteles oscuros,
perforando mis sentidos
en mis tímpanos zumbidos
del silencio a la deriva.
En la sonrisa de un niño
una brizna de esperanza
que sostenga la semblanza
de la mirada ese guiño
impregnado de cariño.
Y desprendían la nada
de la orfandad de mi arcada.
Rebusco entre las basuras
donde perdí mis venturas
que ya ni un niño me agrada.
He buscado la esperanza
en las flores del cerezo
que del prado es aderezo.
He defendiendo a ultranza
primavera en su bonanza.
Solo he hallado hojas yertas
entre mis horas inciertas.
Sopor del hedor que emana
de esta tiniebla mundana
entre mis manos desiertas.
Y busco sin encontrar
quién me arrebató la alegría
que por mis venas corría.
Y me vuelvo a recostar
sin abriles encontrar.
Quebrantada el alma mía
del susurro que gemía
arrancándome el aliento
que por no sentir ni siento,
eso que antaño temía.
Vivo cautiva en mis rejas
entre áureos barrotes
henchidos de esos quijotes
que si ver molinos dejas
después no admiten las quejas.
Y esos sepulcros blanqueados
desde mi templo infiltrados
que me venden como a Cristo
beso de judas y listo.
¿Del débil? días contados.
Grito al viento mi lamento
y solo percibo ese eco
adentrándose en el hueco
de mis manos el intento.
Escurriendo ese momento.
Plañideras son las voces
deslizándose veloces
por mi corazón marchito
que el frío enero fortuito
de pena inundaron goces.
me sumerjo en un abismo
de lúgubre misticismo
y con certera templanza
recuperar la confianza.
Aquella que sin querer
perdí en un atardecer.
Que un frío día de enero
al resguardo de un bolero
anido dentro del ser.
Que ya nada me motiva
ni ese silencio que antaño
de mi lágrima era paño.
Ese silencio que esquiva
a mi me mantenía viva.
Lo he buscado entre los muros
de capiteles oscuros,
perforando mis sentidos
en mis tímpanos zumbidos
del silencio a la deriva.
En la sonrisa de un niño
una brizna de esperanza
que sostenga la semblanza
de la mirada ese guiño
impregnado de cariño.
Y desprendían la nada
de la orfandad de mi arcada.
Rebusco entre las basuras
donde perdí mis venturas
que ya ni un niño me agrada.
He buscado la esperanza
en las flores del cerezo
que del prado es aderezo.
He defendiendo a ultranza
primavera en su bonanza.
Solo he hallado hojas yertas
entre mis horas inciertas.
Sopor del hedor que emana
de esta tiniebla mundana
entre mis manos desiertas.
Y busco sin encontrar
quién me arrebató la alegría
que por mis venas corría.
Y me vuelvo a recostar
sin abriles encontrar.
Quebrantada el alma mía
del susurro que gemía
arrancándome el aliento
que por no sentir ni siento,
eso que antaño temía.
Vivo cautiva en mis rejas
entre áureos barrotes
henchidos de esos quijotes
que si ver molinos dejas
después no admiten las quejas.
Y esos sepulcros blanqueados
desde mi templo infiltrados
que me venden como a Cristo
beso de judas y listo.
¿Del débil? días contados.
Grito al viento mi lamento
y solo percibo ese eco
adentrándose en el hueco
de mis manos el intento.
Escurriendo ese momento.
Plañideras son las voces
deslizándose veloces
por mi corazón marchito
que el frío enero fortuito
de pena inundaron goces.
Hablando sola.(décimas)

Converso con el hombre que siempre va conmigo.
Quien habla solo, espera hablar con dios un día.
Antonio Machado.
Y hablando conmigo misma
halle respuesta a cuestiones
¿Por qué serán mis acciones
cual gaviota en marisma
vagando en rudo sofisma?
Muerdo las ruinas ingratas
desteñidas de escarlatas
que atesoro en mis heridas
arrastrando el karma erguidas
de otras vidas, fe de erratas.
Hablando conmigo a solas
callase mi alma ya muda.
Entrevió su faz desnuda
en corolas de amapolas
encubrió sus arrebolas.
Pobre esencia que vagando
sigue sin encontrar cuando
el oprobio cesar
así poder ya expresar
lo mucho que estoy ansiando.
Vivir sin desasosiego
el escarnio del pasado
alzándose depravado.
Cual abocado va el ciego
asiendo brazo en el ruego
de atravesar las esquinas
entre fieras bambalinas.
Así es mi pasado necio
cobrarse quiere el desprecio
de mi alma tras sus cortinas.
Hablo sola mientras pienso
que la esperanza no espera
a pesar que mi alma muera.
El firmamento es inmenso
y hasta Dios esta indefenso
ante tamaña grandeza.
Como por algo se empieza
es mi pretensión que Él hable,
que conmigo sea afable.
No venera más quien reza.
sábado, 4 de septiembre de 2010
Sobre el tablero.

Crédula,
me ceñí la vida en mis vestidos,
en los tumultos de las soledades
y el jubilo de los acordes
que me hablaban de amores
abiertos al amanecer.
Creí,
con la fe de aquel que amarrado a un clavo ardiendo
piensa
que sólo los demás se queman
en las ascuas del desconocimiento.
Mordía la vida y la hacia añicos
en la fiera convicción
de qué aquella donación
que otorgada me había sido
en gracia divina
o en divina gracia
era para degustarla sin mesura
y agradecer por los siglos de los siglos
la benevolencia del dadivoso.
!Pobre necia!
Pereció esta quimera entre mi arrullo
sin apenas deleitarse en las luces
que con su neón ,
olían a savia perfumada
en crepúsculos proscritos.
Cuando dueña del uso de razón
y esclava de los sudores de la frente
comencé a escuchar ese mantra
que se clava en las entrañas
lacerando
hasta lo más hondo de los cimientos
fraguados en los corazones.
“Tienes que ganarte la vida”
En ese momento
todos los sueños
que había tejido en los bolillos de la luna
mutaron en sombras reales de ángulos
a la deriva.
Comprendí que la vida es un burdo juego
de fichas irregulares, y saltos al vacío
de una nada
donde gana el que más trepa
y a mi
nadie me había
enseñado a jugar.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy muy duro para él,
le digo, quédate ahí, no voy
a dejar que nadie
te vea.
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero le echo whisky encima y aspiro
humo de cigarrillo
y las putas y los camareros
y los vendedores
nunca saben que
él está
aquí dentro.
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy muy duro para él,
le digo,
agáchate, acaso quieres armarme
un desorden?
quieres arruinar
mis obras?
quieres boicotear mis ventas de libros
en Europa?
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy muy astuto, sólo dejo que salga
a veces en la noche
cuando todos duermen.
le digo, sé que estás ahí,
así que no estés triste.
después lo devuelvo,
pero él canta un poquito
ahí dentro, no lo he dejado morir
completamente
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es lo suficientemente lindo
como para hacer llorar
a un hombre, pero yo
no lloro, y
tú?
El pájaro azul (C. Bukowski)
Yo sólo lloro
cuando
mi pájaro azul
me suplica
una libertad
que no le puedo dar.
viernes, 3 de septiembre de 2010

¿Quién copula mi alma
en mis tenebrosas noches
colmando de ilusorios espejismos
la aridez de mi almohada?
Bendigo las horas dormidas
que escupen paraísos entre sabanas
utópicas.
¿Para qué despertar
en la satírica pesadilla
de otra alborada?
Enjuto y despiadado es su semblante
cuando llega
de realidades preñada.
sábado, 28 de agosto de 2010
Lunas enlutadas

Décadas de prófugas historias
besan cada rincón de estas paredes
y en insólito ritual
desprenden en cada poro de cal
lágrimas ,besos sin brújula,
millones de penas
y el don flemático de la perpetua espera.
Y me hablan de añiles días
donde contaba las horas
en el pasillo de una gloria
a punto de fundir la gélida sajadura
de mi obtusa memoria.
Y días, que grises
tañían al compás de una sórdida danza
entre tu petulancia enhiesta
y mi malherido orgullo.
Tres décadas de historia que araño
intentando redimir los restos del naufragio
en este océano insondable
dónde un miserable tritón
devastó
los quebradizos cimientos de un amor
a la diestra de un paraíso
impregnado de putrefactas manzanas.
Y tan sólo, una abrupta sombra
que chinesca preña mis paredes
y como mal presagio
de mí se burla
cual bufón en una corte siniestra.
Es mi sombra...
enseñando sus fauces ajadas.
(Culmen soberano de mis soledades)
Y cuando el ocaso, peina mis pupilas
echo el cerrojo
a un crepúsculo abierto a las evocaciones.
Y quedó a solas tras la puerta de mi pasado
sobre el ventanal con vistas a una nada
que me hablan de lo efímero de los sueños.
Echo el cerrojo
por si en medio de estas enlutadas noches
de lunas sonriendo a mis desdichas,
entrase en mi cuarto un desconocido.
No me hago a la idea
(mi amor de tres décadas.)
de que tú ya te has ido.
jueves, 26 de agosto de 2010
Descuidos.

Esta penumbra
de código indescifrable
advierte de la acampada de otro ocaso
en las raíces de mi cama.
Ha caído otra noche de bruces
como un sol descabellado
sobre el asfalto enmohecido.
Y de nuevo,
he olvidado
que debería dejar
una huella de sutil coherencia
entre lo deseable
y lo tangible
en las suelas de mis zapatos.
Y asciendo a la cúspide del sueño
con la boca llena de agónicas promesas
las manos vacías
y la mente maniatada por la tiniebla
de esos espectros
que se nutren de mis descuidos.
lunes, 23 de agosto de 2010

Cuando no queda nada que perder
la noche
humedece las luces vespertinas.
Ánimas enjuagando lágrimas;suspiros sin soles
encaramados a nucas yertas.
Y se juega
en el borde del espanto,
a vender almas
a los mercaderes del sometimiento.
Cuando no queda nada que perder
se diluye el miedo a la muerte
entre la solemnidad del miedo a la vida
engullendo diáfanas horas
y se vive muriendo.
Tras una bambalina desgarrada
serpentea el hostil aplauso de la desidia.
Y en la ruleta rusa de la existencia
tan sólo queda una bala
para desollar el desgarro
que abriga la palabra
perdedor.
jueves, 19 de agosto de 2010
domingo, 15 de agosto de 2010
Aguijones.
Aguijones.
viernes, 13 de agosto de 2010
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