
La sordidez de la muerte ( décimas endecasílabas)
Mors ultima linea rerum est
("La muerte es el límite final de las cosas").
Quiebran en pasadizos las unciones
donde entre el algodón cruje la vida,
en la oquedad enhiesta de la herida
preñando inertes ósculos de sones.
Sigilos mortecinos son sus dones
de azarosos oráculos arcanos,
cuando estalla la vida en vacuas manos.
Donde la providencia es revestida
del albar donde asoma tan erguida
la muerte entre senderos cotidianos.
Prodiga carcajadas entre abrojos
en poderoso yugo de quebranto
desollando las carnes mientras tanto
de quien asiste impávido en sus ojos
al quebrado cortejo entre manojos.
Siniestra corte, feudo donde aloja
los impunes designios ella arroja
alientos a las bordas donde habitan
las libertinas ánimas que invitan
a degustar el pétalo sin hoja.
Meciendo el bisturí en la tarde aciaga
soslayando las fieras voluntades
ungidos entre fatuas vanidades
pendenciera batalla es la que embriaga
al hombre que rendido ya se apaga.
Entre supremacía la guadaña
!ramera! mal parida a nadie engaña.
Tanto siega las flores más ancianas
como tala corolas ya tempranas
donde su enjuta faz lava con saña.
Celebra sus trofeos victoriosa
en las ascuas candentes del sollozo
paseando en las sombras del embozo.
!Dime muerte!..de vida tú eres diosa
¿Por qué dejas al pérfido alevosa
y tornas del benévolo su atuendo
que acicalada en cetros vas asiendo?
¿Por qué llevas a infantes que veneras
y latidos vetustos tú eludieras?
!Mortecino camino que no entiendo!