Revelando recuerdos.

Revelando recuerdos.

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miércoles, 15 de febrero de 2012

Esfinter.


Con este poema concluyo esta especie de introspección de catorce poemas.La rabia tras una muerte es algo natural ,se entremezclan sentimientos a cada minuto,pero el dominante es la rabia y ese eterno ¿Por qué? que atenaza mi corazón.Naturalmente que el final de este poema , nace de una desmesurada rabia y pido disculpas.Pero la poesía ha de ser clara en los sentimientos.
No acaba mi dolor...lo llevaré de por vida,lo mejor que pueda o sepa,pues es tremendo comprender como en mi camino por mucho que intentes hacer las cosas lo mejor que sabés o puedes ,las fauces de la vida sean tan injustas conmigo y se traguen todos mis sueños ,y sobre todo los sueños de quien más amaba...Sara.


Me titilan hasta los huesos
cada vez que te pienso
con tu rubio pelo
y tu boca tan de estaño.
Despedazo mariposas de estramonio
escondidas en los platos
donde no volveremos a comer
tú y yo,antes de las seis,
y te siento
sentada frente a mi, con tu risa
entrecortada.

Qué cayó el sol
como el peso de un pecado mortal
sobre ese añico de lluvia
que nos sustentaba,
y no acertamos a vislumbrar
dónde estaba la gota.

Tu foto con las dos velas,
el ángel que sujeta la rosa
la rosa que sujeta la foto
!es todo tan tétrico hija!
que ni una tardía misericordia
sustenta las lenguas de este silencio.
Y el puño apoyado en tus facciones,
ese puño que combatió hasta
hasta el agotamiento
por tener su moneda de plata
halla donde se venden
retales de disparatados instantes.

Era tan bello tu rostro,
que se podría vivir siete veces siete
perdida en él.

Quisiera romper las aguas
de ese maldito río
que nos separa
para que nazcas de nuevo.
Pero mis ovarios ya son cáscaras
amputadas en el vagón de cola
de un siniestro andén
donde hacen escala
los ángeles caídos.

Pérfido y colérico...
así es mi camino, princesa.
Con la exasperación adosada
a mi estomago
escupiendo el esfinter de los verbos
en las sempiternas fauces
de otras madres sosteniendo a sus hijos.

No me miréis con la complacencia
del cireneo,
pues con esta cruz
no corona nadie el gólgota de los años.

Me consta que acampar en mi piel
es una rifa a la que nadie apostaría.
Por ello
no quiero dúctiles verónicas
con millones de alfileres en su pañuelo.
Miradme como se mira al diablo,
con respeto y turbación.
A fin de cuentas..quizás sea
una absurda replica de Saturno
devorando a vuestros hijos.

Viniste al mundo
recubierta del meconio
de mis aguas.
Engullo el río y sus cloacas
para llegar hasta la losa
que recubre los ovarios
que no tengo
y gritar al mundo entero.
!Joderos que más tarde
o más temprano entre lápidas
nos veremos.

lunes, 13 de febrero de 2012

Fusión.


18 de agosto de 2011 ,diez y cuarto de la mañana.Gracias a mi hermana por estar conmigo en ese cruento momento.Algo perpetuo nos une para siempre.

Mis arrugadas manos,
eran faros para guiarte
hacia el destello
que llenaría mis minutos
de una canallesca oscuridad.

De mi boca manaban
rosas de besos y nanas.
!Tantos cielos arrullé
vomitando el absurdo
crepitar del tiempo!

!Duerme mi niña!

Y en mi espalda
la mochila de madre,
cargada de soles sin estrenar,
preparada para explosionar
ante la demencia
de la temprana visita.

Nos fusionamos en una sola
aquella mañana de pestañas
agostadas.

Una mujer de mediana edad
copulando con la muerte
tuteándola sin tapujos,
engalanada de hierbabuena
para ella,
preparada para el mórbido
festival del desguace de los años.

Nos fusionamos en una sola
y tus manos se marchitaron con las mías,
pues el cosmos
cuando urde su macabro plan
no reconoce los pechos de madre
ni la hemorragia de los pasos no dados.

Una de las dos partió
con dos almas en sus brazos.
No sabría decirte hija mía.
cual de las dos ha sido.

sábado, 11 de febrero de 2012

Branquias en la almohada.


Mis noches son de lechuzas
crujiendo muebles
en los vértices del escalofrío.
Larvando minutos como espadas
entre las tuberías que chirrían
como un cerdo en la matanza.

Respiro por branquias
y doy cuerda a irrisorios relojes
donde millares de demonios
acicalan su tridente en la punta de mi lengua
donde germina el verbo
renacer....
en todas sus conjugaciones.

Y cuando el primer rayo
asoma al quicio de mis delirios
mi anquilosado cuerpo se queda sin nombre,
y mis recuerdos son arrojados al viento
como una moneda con miles de cruces
y ni una sola cara.

Y no acierto a recordar
donde dejé las piernas para incorporarme.
Ya, apenas tengo memoria,
tengo casa, pero nadie enciende la lumbre
de un hogar,
nadie a quien arropar
ninguna cima que coronar
ni grutas de deseos inconfesables.

Eso, sólo pasa en otras hogares
en otros cuerpos
en otras fuentes
en otras madres.

Me da las buenas noches
una lampara de techo
con la que hago muy buenas migas.
Yo, cuento sus hojas
esculpidas en las tulipas como pecas picaronas
y ella... se deja querer.

Me alimento de las sobras del manjar
de una suculenta supervivencia
que guardo en el congelador de las rentas
de un precoz olvido.

Rabiosa perra
mordiendo las manos que me dan de comer,
ladro y escupo las babas por los callejones
sin salida que frecuento.
Me lamo sola las purulentas heridas
con la sangre de mi cordón umbilical,
que todavía caliente ,es lo más parecido
a un abrazo.

Alguien,
más enérgico que la propia vida
zarandeó estas paredes
y desde entonces
asoman bufones desde lo insondable de las vigas
y de mi soledad,
se van mofando con sus cascabeles rosas.

Cada noche sudo lustros sobre la almohada
en decúbito supino
por si acaso
en medio de tanta oscuridad
la suerte se me presente de cara.

Mis sueños son negras palomas
defecando sobre mi cara los panes sin digerir.
Sirenas de ambulancias tocan para mi
su mortal sinfonía en sol menor.

Invoco los infiernos
para vivir .
¿Y...
me ruegas
qué sea la misma de antes?

Cuando ha pasado una dama
disfrazada de nodriza
con inmaculada bata de hospital,
y besas por última vez
la congelada mejilla que nació de tu entraña,
tan sólo aciertas
a respirar como un pez
ahogándote poco a poco
en la pecera de las preguntas.

Y jamás
jamás
vuelves a ser como antes.

jueves, 9 de febrero de 2012

Las hijas de la vida.


Vuestros hijos no son vuestros hijos: son los hijos y las hijas de las ansias de vida que siente la misma vida. Khalil Gibran

Contemplarse en los ojos del hijo
y reconocer en ellos
que nunca seremos de su tamaño,
que la vara de medir el pánico
se ha detenido en nuestras costillas
y nos impide vislumbrar
la identidad que perdimos.

Hablar por la boca del hijo
y ceder al viento que enjuaga la palabra
la evidencia de la inmortalidad
en las mismas voces
con las que nos hablaron
nuestros padres.

!Y... mira que prometimos
por los dioses
en los que no creemos
no hacerlo nunca!

Besar al hijo y como en un fotograma
plasmar en su mejilla el perdido gen
donde se hallaba el génesis
de nuestro primer sueño.
Y perseguirlo
por el oscuro callejón donde ladra el perro
de la imposición.

Amar al hijo pensando
que sólo él nos salvará
de nuestra tediosa existencia,
y creer que amamos con la resistencia
de un porteador de abolengos.

Ponerle la tirita en la rodilla
!no dejes nunca de correr!
mientras en nuestras nucas se pudren
las apáticas semillas
diseminadas solemnes en el sofá.

Estrechar al hijo entre nuestros brazos
para liberarle de los demonios que le acosan
y esperar con parsimonia
que nunca de nosotros se aleje,
sin su presencia
debemos enfrentarnos a los nuestros.
Y eso
escuece.

lunes, 6 de febrero de 2012

Líneas vírgenes.


Contra los deshaucios.

Hay líneas vírgenes
que jamás deberían
profanarse.

Tendederos como cordones umbilicales
donde se unen las sílabas
cimentando palabras
enlatadas en batas del colegio.

O las luces del primer escarceo
machacadas con jabón de lagarto
en la austeridad de lo immortal.
Danzan y retozan
en las desconchadas paredes
del patio, formando un todo
ancestral y diáfano
como un ballet de Tchaikovsky.

Hay líneas de escayola
con vida propia
educadas ,nos dan las buenas noches,
jocosas,nos abren de cuajo
las puertas de otro día desparramado.

Se las ama...
tanto como se las aborrece
pues son arterias
donde nos reconocemos
respirando.

Hay líneas de baldosas
manteniendo soliloquios
a golpes de tacón,
o dialogando
entre la confortable sordera
de las zapatillas de casa.

Hay líneas que conocen
todos y cada uno
de esos negros panes atravesados,
cada lacra ,cada respuesta,
cada interminable mansedumbre.

Impecables encefalogramas
que jamás deberían ser violados.
Hay cuadriculadas osadías
traspasando líneas de evocaciones
exclusivas
de la muerte.

viernes, 3 de febrero de 2012

Extenderse.


Extenderse
hacia el pecho en flor,
y saberse respirando
en otras magnolias.
No las de siempre
resecas, sin lustre,
carcomidas por una tardía
conmiseración.
Otras nuevas e indómitas,
a juego con el vestido
de colonizar alimañas
que nos pusimos.
Extenderse...
abrirse en canal
para saberse protegida
de la supremacía del viejo
desdentado
que se nutre hasta el hartazgo
de sueños inconclusos.
Ese irracional y lisonjero anciano
que trajeado de indefenso
va llegando minuto a minuto
hasta la linea trazada.

jueves, 2 de febrero de 2012

Tu sabor.


Todo sabia, así como sabe
lo clandestino.
A canto de protesta
a la última cena del condenado
a cónclave de mariposas
al murmullo de sordas caracolas,
a meretriz con alianza.
Todo sabía a infinito
como saben los pecados,
como sabe un chicle
guardado en el velo del paladar
que mientras se deshace
poco a poco
nos hace mascar más vida.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Se llamaba Sara.


!Ha sido una niña!¿Cómo la vas a llamar? me preguntó la enfermera ...yo también era una niña, sola y asustada. Sara ,se llamará Sara, se llamaba Sara,eternamente mi princesa.

2 de mayo de 1981,
Siete y cuarenta y cinco de la tarde.

Hay aguas
que cuando
se rompen para dar a luz
claman a gritos
un flotador al que asirse.
Yo las rompí
anegando las doctrinas
que me hablaban
de no mojarse.
y un cortocircuito de dicha contenida
me reventó.

martes, 31 de enero de 2012

El rio en mi vientre.


No todas las orillas
llevan a tu río.

Ahora mis magulladas piernas
se doblegan inertes
ante le vehemencia
de aquello que se me ofrece.

Ya no me reclino
ni para orar mis temores
ni venero sobre la sombra
de tu espalda
los tules de la desdicha.

No soy guijarro
que sólo lava tu palabra,
ni esos helechos que titilan
cuando la gota de un sudor frío
los rocía.
Ahora,la corriente
que me ahogaba
es un vasto y fértil meandro,
un reposado edén reinventado
allá
donde los sauces
dejan de llorar.

Me confundo
entre sus cristalinas aguas,
-cálido liquido amniótico
que me arropa-
No temo al ruido de los pájaros
cuando abren las compuertas
y con sus obtusos picos
nublan las miradas.

Pertenezco a ese viento
que tus cortas y torpes alas
jamás cortarán.

Ya...a nada ni nadie temo
pues todas mis lágrimas
mutaron en este gran río
que ahora atravieso
con el ímpetu
de quien nace por vez primera
y muere por última vez.

Puedes salir de mi vida
por la puerta de atrás
que
por la puerta delantera
yo me llevo
toda tu vida dentro.

lunes, 30 de enero de 2012

La redonda vida.


No se paró il mondo
ni ante la desmesura
de mi pasión,
ni ante mis desacatos
instando a detener
el anacrónico tic tac
que auguraba el adiós.

El cándido compás
del tiempo enlatado,
trazó con las yemas
del ayer
el vuelo en rasante
de una gaviota
con alas de fresa.

La vida se volvió
circular
como un peregrino sol
sin la madriguera
de los nubarrones.

Circulares vinilos
donde las damas aseguran
que es oro todo lo que reluce
y compran escaleras al cielo.

Ladrillos en el muro
escudriñando a la luna
en su séptima casa.
Circulares ruletas de números
rasgando las puertas
de las voces.

Circulares las gafas
de janis y lennon,
circulares planetas
que como en una conspiración
se alineaban
enviando las lineas rectas
al cubo de los desechos
donde fenecen
las obsoletas doctrinas.

Mi recién parido vientre
también mutó en circular,
albergando un pedazo
de ese nuevo y redondo paraíso.
Ese corro de la patata
donde jamás
comeríamos
donde comen los señores.

domingo, 29 de enero de 2012

Algo parecido a un poema.


Que no se lleve nadie
tu cremosa piel
de arroyo en los tendones.
Que la ciega memoria
no sea capaz de sacar
de mi boca
la textura del sofá
la luz a medio gas
la música en las lenguas,
los etéreos sabores
recién cortados
del árbol
donde consumido queda
lo terrenal.
-Ojo de horus
en las humedades de
mis silencios-
El salitre
de tus venas
desguazando el deseo
en la certeza de lo perpetuo.
Que no se lleve nadie
!jamás!
ese olor a espanto,
ese sabor a compañía
el desacato de las horas,
la cicatriz que deja
en los amores
el primero.
Yo no se cantar al amor,
sólo entiendo del instante
donde se perdió mi yo.
Y tras el bastidor
de la disparatada
comunión de dos cuerpos,
es lo más parecido
a un poema
que sé escribir.
Te amé con la fortaleza
de quien se sabe supremo,
pero …
yo no era Dios.
Quizás por ello
nunca jamás
a nadie como a ti
he conseguido
amar yo.

viernes, 27 de enero de 2012

La tierra prometida.


Rasgué la cáscara de los días
a golpes de martillo
y bocados de lozanía.
Dentro...
el minutero impasible
trazó las rutas arqueadas
de una guitarra española
en acorde armónico
con mi recién estrenada
condición.
La vida se presentó
ante mis uñas
como la espalda
del primer amor,
dilatada
incólume
deseable,
lo más parecido
al paraíso
de los proféticos alegatos.
Perfilé los mapas
dibujé calendarios
de sueños inconclusos,
soslaye
los tejados de los verbos.
Y esa playa sin arena
comió del mismo plato
donde se nutre
el lenguaje de una flor.
Ya no eran tiempos
de sirenas varadas.
Ahora
mis piernas
formaban parte de un cosmos
enardecido
que me miraba con ojos
de revelado secreto.
!Al levantar la vista
verás una tierra
que ponga libertad!
Todavía no
la
he
levantado.

jueves, 26 de enero de 2012

Bordeando el Edén.




Ya habían conseguido con todos sus temores infundados e infudidos,que nuestra récien estrenada juventud fuese vivida ,"Bordeando el Edén".

Grabado en mi memoria
ese olor a Edén
con rojas manzanas,
mejillas púrpura
desraizadas de ese pueril vergel
que jamás mordimos.
¿Cömo saber si su reseña era ponzoña
o frutos encarnados
transportando a la gloría?
Nunca lo supimos,
pues la rancia esencia
del claustro humedecido
nos impidió caer
tras la tentadora
serpiente de esos querubes
revestidos de oropeles.

Más tarde.
Cuando el Edén
nos fue concedido
sin previo aviso
y un cierto olor a podrido
emanaba del jardín
de las delicias destronadas.
Entonces,sólo entonces
supimos del sabor del desencanto
en el rancio acerbo
de frutos jugosos
larvando gusanos.

Y caímos en la tentación.

El tiempo
había corrido en nuestra contra
y mordiendo la manzana
engullimos con ella el gusano
que horadando nuestra garganta
jamás nos dejo expresar
ese anhelo de fantasear
al fondo del Edén,
en la honda placidez
de divisar los frutos
sin saborear
su preciado néctar.
En el cortejo
de la contemplación
sin rendirles tributo.
Ya era demasiado tarde,
y subsistíamos
en tronos sin paraíso
bordeando los fogones del Edén
y esperando querubes
revestidos de estaño.

Veranos sepias.



Los veranos, la mejor época del año en nuestra infancia.

Cuando revestidos
de color sepia
surcamos océanos
en cubos de plástico,
y Poseidón cohabitaba con sirenas.
Reinamos donde…
los sauces no lloran.
En ese instante
concebimos
la grandeza maternal
aflorando de esa muñeca
que jamás rechisto
ni ante nuestros
pegajosos arrumacos
ni manidos discursos
adoctrinando.
( ellas nos amaban tal como éramos)
Ese rifle que sin disparar,
nos colocó
al frente de mil batallas
donde victoriosos
calmamos la sed de triunfo
a sorbos de naranjada.
Donde encaramados
a trenes de cartón
en un segundo
recorríamos el mundo
trasmutado en aquella sandia
que nuestras manos
no abarcaron jamas.

Estíos sepias,
donde
las cerezas eran pendientes
que nos entronaban
al reinado donde el tiempo
se resumía en ese preciso
e indolente instante
de cetros rezumando inocencia.
Y los árboles,
fieles apuntes
de iniciales amorosas
donde plasmar
la remembranza del amor.
Fue entonces
y sólo entonces cuando…
Dejamos de ser
las princesas del reino
de la enorme sandia planetaria,
para ser
cenicientas coronadas
en cuadriculados feudos
donde no existen las hadas.

Las reinas de los mares.



El rostro de mi abuela
era un enorme
interrogante
al que siempre
le colgaba una lágrima.
Aún cuando cantaba,
en sus pupilas
siempre
llovía a cántaros.
Olía a bosque,misterio,
y fardo al hombro,
bajo la secreta
mirada de la luna.
A mi abuela le escupió
todo el aguacero
en la garganta.
Quizás por ello
el búnker de sus brazos
abarcaba toda nuestra
diminuta geografía.
¿Sabes abuela?
sigo siendo
la reina de los mares.
Tiro mi pañuelo al agua
pero siempre
lo vuelvo a recoger.

miércoles, 25 de enero de 2012

Mater Matriuska.

Cuando abrimos
el pestillo de
nuestros ojos
ya era
demasiado tarde.
El pánico y el desamparo
marcaron territorio
con su excelsa meada.
Y la vida
era una
vírica matriuska
contaminando
una tras otra
las generaciones.

Mundo gris.



Preparadas para la vida en el grisaceo mundo.

Desde este mundo gris
intento alzar un grito
!aquí estoy!
no pido lunas
ni soles atragantados,
ni ésa vuestra
tierra prometida.
No pido nenúfares
en medio de la tormenta
pues son
constancias erráticas
en esta piel donde
vuestra impronta
preñó por siempre.
!Mirad mi cara!
es el rostro deseado
de las arengas.
Yertas las cuencas
y huecas pieles
como renglones.
Mis flores ya perecen
estrujadas en vuestras
teóricas doctrinas.
Mirando siempre
al suelo,
con el pánico
como emblema,
para no pisar
la vida
y hacerla añicos.

martes, 24 de enero de 2012

El antifaz.



Ir de progre y ser un facha ,era todavia peor que el miedo.

Llegaban a nuestro
corazón
sin previo aviso,
con dádivas
de una benevolente
quimera libertaria.
Eran como los demás.
Sólo que tras
el antifaz progresista
aullaba el huracán
de su incontenible ira.
Yo vi sus fauces...
colgaban despojos
de millones de abriles
deshojados.
Perros rabiosos
desguazando
para siempre
el adn del alma.

lunes, 23 de enero de 2012

Ave Pilar.



"En casa titilando con
el hombre del saco.
En el colegio
con el hombre del rojo rabo,
y las calles rezumaban
hombres con el rabo
entre las piernas"

Tan sólo nos quedaba seguir rezando.

Dios te salve Pilar
llena eres de desgracia.
El señor ya no está contigo.
Bendita tú no eres
entre todas sus mujeres.
Bendito es el fruto de tu
vientre bajo tierra,
Sara.
Canta Pilar,
madre de Sara
rogad por mi los pecadores
ahora y en la hora
de mi muerte
amen.

Cuatro esquinitas.



Vivíamos con el miedo atado a la yugular.

Cuatro esquinitas
tiene mi cama,
cuatro demonios
me acompañan.
Uno es la carne
que lasciva me llama
y éstos mis labios
que de morderlos
sangran.
Cuatro esquinitas
tiene mi cama
cuatro demonios
me acompañan.
Otro es la gula,
comiendo abestiada
los infundados temores
a mí me mata.
Mi pan no comparto
y la envidia
me convierte en ingrata,
perdóneme padre
pues yo he pecado
con verdadera saña.
Cuatro esquinitas
tiene mi cama
cuatro demonios
me acompañan.
Iré al infierno
de cabeza
pues ellos
a mi me reclaman.

La segunda S.

Cuando
!españoles!
dejó de pronunciarse
sin la segunda S.
desde las catacumbas.
Los grises
nos dejaron
en-pañales.

Cara al sol..



Tenia catorce años cuando murió Franco y recuerdo ese día con total nitidez.Nos bajaron al gimnasio y nos hicieron cantar el "cara al sol".Franco había arrugado el labio y ya nunca más se escucharía el grito de eeeepañoles desde la cripta de su garganta infecunda.Yo sólo le recordaba ,como aquel hombrecillo que de vez en cuando soltaba arengas.

Las voces estrepitosas
vestidas de toga y negro
como moscas en estío
que acongojan
y asedian.
Y todas convertidas
en un pueril manojo
de sinrazones.
La mano derecha alzada
las piernas bien cerradas
la mente amortajada.
Tan sólo abierta la boca
para entonar el pusilánime
cántico de unas masas
febriles,ofuscadas por el yugo
de la muerte.
!Cara al sol !!cuerpo a tierra!
la mano derecha alzada
las tripas al desnudo.
¿Quién merece tal desconcierto
en las sonrojadas mejillas
todavía por hacer?
Ha muerto el caudillo.
¿Y a mi qué?
!Cara al sol! y luto.
Ocho días sin negras
moscas.
De algo tenía que servir
que un tirano muera
cuando la vida
a flor de piel se nos
comenzaba a abrir.

viernes, 20 de enero de 2012

Sueños de Sara.


Sueños de Sara.

Te pasaste la vida
intentando
encontrar la extensión
de los sueños que forjamos
para ti.
Y eran como silice
en un desierto
escapaban entre tus dedos.
Ahora nos pasamos la vida
intentando encontrar
donde nacían y morían
los tuyos...
y tienen la extensión
de nuestras carencias.

Plomo fundido.



Cuando se sobrevive
en una franja
el plomo fundido
es quien delimita
la geografía
de las voces.

Tú nunca lo sabrás.



Los hijos son las anclas que atan a la vida a las madres.

Sófocles.

Un día tuve que escoger entre un hombre y mi hija ,y de esa elección surgió este poema


Tú nunca llegarás a saber
que soy de fuego y viento.
Y que un día de mayo
cuando la tarde moría
abrí mis entrañas a la primavera
y me veneró
el llanto del sauce
en la cúspide donde anidan los más fieros desgarros.
Melodías celestiales
rechinaron en mis dientes entumecidos
en el desamparo de vientres desgarrados.
Y el mismo Dios despertó de su letargo
embriagando mi cordón umbilical
con su milenaria legaña.
Los ángeles caídos
se rindieron a mis pies
ante la supremacía del instante,
ese instante conciso y singular en la levedad del tiempo
donde fui.
Sólo madre y madre sola.

Tú nunca llegarás a saber
que cual guardián de Israel
no duerme ni reposa mi alma.
Ni cuando el ocaso peina mi embozo
en un suspiro de sombría incertidumbre.
Ni al ungir la aurora sus brazos en mi pecho
arrullando la cumbre de mis pezones
con su mágica estela.

Y socavan latidos placentarios
los puntos cardinales
en la geografía de mis días
y las coordenadas de mis noches.


Y desde ese día,
cuando la tarde moría.
El Cosmos se alió en mis constelaciones
atando mis presentimientos al infinito.

Y fui...
oasis abierto al crepúsculo.
amparo del exiliado en tiempos belicosos,
cobijo en tardes lluviosas
y sonata de fieras decepciones.

Tú nunca lo llegarás a saber
pero sí puedes llegar a entenderlo.

jueves, 19 de enero de 2012



!Escucha!
se ha callado la vida.
Ya no grita tu nombre por las esquinas
ni susurra el mio entre los hayedos.
!Escucha!
el silencio es dueño ahora
de nuestra alma
y el estampido de un grito de muerte
esclavo de nuestro cuerpo.

jueves, 12 de enero de 2012



Parto en negro.

Siento que la gente
se cruza de acera
al verme circundar
con mi negra túnica
sus alientos.
Como si de una pandemia se tratase,
el desgarro de una madre
que ha enterrado a un hijo
también es contagioso.
Por ello,
la gente se aparta
oteando con disimulo
como vamos pariendo a cada minuto
rompiendo aguas por la retina.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Yo que tenia
el don de profecía
y la codicia del destino
arañando desaires .
Yo que pasaba de todo
deshilando el mundo en un segundo,
hilvanándolo en dos vidas.
Me bañaba en las fontanas del mal
adorando los infiernos y sus ascuas.
Yo que tenia
el don de la palabra
y el de lenguas exhaustas.
Mi entraña era férreo
cobijo de mariposas
exiliadas.
Ahora tengo...
un nudo en la garganta
un pase para la última fila
de muchas nueces y muchos ruidos
y un pasaje
para el carrusel
de coetáneos tíos muertos.
Y las mariposas que atesoraba
en mi estomago
alborotaron tanto
(sin motivo)
que mutaron en ulceraciones.
Y de pasar de todo
he pasado
a pasar por todo.

viernes, 21 de octubre de 2011

Poetas.

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Todavía conservo en mis cielos
aquellos atardeceres
de hortensias coronadas
en las cúspides donde se guarda
el secreto de la vida.
Y mis manos.
Mis manos de fuego tañendo
a horcajadas la pureza naciente
en lo más recóndito de mi ser
y ese fuego celoso en las venas
sensación de grandeza sublime
a nada comparable.
Ni los infiernos donde moro
ni los cielos que anhelo
pudieron albergar
la dicha de sentir los ojos de las amapolas
abriendo el día
y las hojas resecas tornando
perennes y lustrosas
cerrando mis noches.
Nada es comparable al galope de la sangre
incólume en los quicios de las estrofas,
a las alas de primaveras recubiertas
a sentir como un áurea de supremacía
amamanta los minutos.
Y el titilar de una caricia
endulza el instante
de imperecederas sonatas
con aromas de inmortales
historias que ya cincelaron
otras almas.
Y ahora que me cantan las soledades
sus proféticas baladas
que mi cuerpo pasea entre neblinas
a lomos de una mente aterida
y el frío es más frío
la noche más cerrada
las manos están menos abiertas
y el corazón un simple musculo
ahora sé que
nada es comparable a sentirse
poeta.

sábado, 12 de marzo de 2011

Quizás la vida


Quizás la vida.

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Quizás la vida sea
una infancia congelada
en aquella estación
donde cruzaban trenes
jugando en el borde de la vía
en petulante afrenta con la muerte
eludiendo la obtusa cobardía.

O quizás...
desollar mi alma intentando
ensamblar la cabeza de una muñeca
que yace en el suelo quebrada
y abandonarla de nuevo
en las acuosas paredes
de un desván
sola y sin mi amparo.

Arrancar el árido trigo en las veredas
y clavarlo en las espaldas
de quien me echa una mano,
o que llore el corazón cuando
de pronto nos caemos, y el placentero
abrazo de una madre
no encontramos.

Quizás sea,
como jugar a la comba
a grandes saltos...! contando hasta mil!
dejando que la soga nos ahogue
para poder morir.

O jugar a un escondite
donde siempre sale ganando
quien mientras está contando
tiene la certeza de saber dónde
encontrarnos.

Robarle al viento sus alas
en un crepúsculo proscrito
y a una casa sin costillas correr
para hacer los deberes,
resolviendo esos problemas
que nunca llegaremos
a comprender.

Y esperar...siempre esperar
a ser tan alta como la intrépida luna,
en su cetro de azabache,
sin dejar nunca de mirarla.
Para después, contemplarse
en el ronco espejo de los años
sin reconocer las arrugas
que supuran la hemorragia
de no poder alcanzarla.


Quizás la vida sea
un descampado de amores desvalidos
contando los pétalos de esas margaritas
que dicen si
cuando como los girasoles
rotan buscando el sol que más calienta
y el irreverente no
cuando tan sólo nos quedan en el alma
vacuos esquejes sin una sola flor.

Quizás sea, como jugar a la oca
tirar con fiereza un pusilánime dado
para caer siempre en la casilla
de la muerte.

Retornar al inicio
y esperar....siempre esperar
que en la próxima jugada
nos sonría
un poco más la suerte.

jueves, 10 de febrero de 2011

Pérfidas sentencias.


Lo primero es decir que no sé que pasa cuando pongo relatos ,que no separa los puntos y seguidos y algunas palabras me las junta,por lo que pido disculpas de todo corazón por tener que publicar así.Gracias.

Pérfidas sentencias.
Un estremecedor escalofrío se adueña de cada uno de mis músculos y decada poro de mi dermis cuando recuerdo esas sentencias que coronaron con su corte de pánico mi infancia y adolescencia.Alguien terriblemente pérfido estaba empeñado en hacernos la vida todavía más difícil de lo que ya era en los sesenta, impregnando de tabúesmitos y miedos infernales, cada punto de nuestras noches conespectrales formas que amenazaban con engullirnos. Y cada punto de la geografía de los días, con el sórdido recuerdo del sudor entre las sábanas que tornaban en extraño fortín donde protegíamosnuestro diminuto ser de aquellos seres malignos que poblaban el cuarto.Perenne es el recuerdo de aquellas frases que con destreza gobernaban nuestras infantiles horas.“Pórtate bien o te llevará el coco”¿Quién era el coco? ¿Cómo y con qué inhóspitos y oscuros fines venía allevarnos?Nunca lo supe. Tan sólo sé que la sola mención del coco me hacía aferrarme a mi abuela y sintiendo su protección y su calor, los miedos por aquel ser empecinado en no dar la cara desaparecían por un instante.Pero como una especie de efecto boomerang, volvían como vuelven los estíos con su pertinaz canícula tras el rudo invierno.Al parecer, era de vital importancia el tal coco puesto que los hombres de Vasco de Gama llamaron así al fruto por comparación de su cáscara conuna cabeza y ojos.Evidentemente, debí de portarme muy mal por qué el coco me llevó por sus sendas de páramos insondables, y a día de hoy cada trazo de lo que hago o de lo que digo siempre pasa por la mente sin hacer parada y fonda en el corazón. Jamás, ninguna idea, ni acto sortea mi cabeza y mana estrictamente deese músculo que por falta de uso se está volviendo férreo y descarnado.Vivir siempre con el uso de razón, y la razón sin uso es harto complicado y causa de enormes quebrantos que hace que envidie sobremanera a aquellos que pasan por el ciclo vital de las horas, disfrutando de cada momento, paladeando el instante, sin pensar dos cosas a la vez .Si estás paseando todos los esfuerzos concentrados en el paisaje que se nos ofrece, en esas piernas que tan sabiamente responden a las ordenes del cerebro y se mueven al compás sin rechistar.En la ducha: pensar en el agua que cae por nuestra piel y nos relaja y da energía ¡El agua! fuente de vida , pensar sólo en el agua; no en como vamos a pagar los temidos recibos.¡Ay! Qué sencilla sería la vida si el cerebro se limitase a cumplir sucometido y dejase para la energía cósmica el resto del trabajo que no puedo, ni debo controlar.Pero estaba predestinada a que me llevase el coco. Y ante ese augurio tan sólo queda la abdicación como modo de supervivencia e intentar que la convivencia con él fuese lo más llevadera posible. Es así, como en una especie de limpieza de karma adopté como mía esa manida frase;“No me comas el coco”.En una noche de despiste, cuando intrépida no cubría mi cabeza, en alarde de arrogancia,” Don coco” me guió por sus espinosos y lúgubres dédalos sin escapatoria posible cogiendo mi mano.Y sucedió como sucede siempre, que das la mano y te cogen todo el cuerpo, y ahora es dueño de mis actos y esclavo de mis omisiones.Y como todo desatino va encadenado, el de las frases sentenciosas con las que lograban mantenernos firmes crecía y se multiplicabacon la edad.Cuanto mayor te ibas haciendo, más pérfida era la sentencia.La memoria es un pájaro con alas cortas. Cuando deseamos que no vuele le atamos un cordel en una pata y recordamos sólo aquello que no menoscaba nuestro ego.Por el contrario, cuando recordar algo nos conviene, lanzamos al pajarito al vuelo hasta que se estrella en el primer cableado eléctrico que se encuentra; se nos olvidó que evocar es muy cruento y ha de tenersemucha pericia para lanzarse al vuelo sin estrellarse.Yo recuerdo, sorteando cables de alta tensión y todo tipo de obstáculos como si fuese hoy, mi primer periodo a los trece años de edad.Llevaba ya tiempo esperando esa temida hemorragia que según decían te convertía en mujer en plenas facultades tanto mentales como físicas de lanoche a la mañana.Casi todas las de mi clase ya habían tenido esa “perdida” desamparada y me sentía inferior al resto …Si ellas sangraban ¿Por qué no lo hacía yo? Quizás debería hacerme un pequeño corte, o era victima de una terrible conspiración para que siempre fuese una niña.Pero como todo llega, el día de la esperada hemorragia llegó con sucorte de desvelos, de miedos irracionales y leyendas incomprensibles.Al parecer, por unos días deberíamos de huir del agua como se huye de las siete plagas y hacer del aseo un pobre desahuciado en una especie demacabro ritual . Puesto, que cual si de una mayonesa se tratas , si te lavabas el cabello ( por ejemplo) se cortaba la regla y eso podría resultar fatal.(Ten cuidado con los sueños que se pueden cumplir) eso me pasó con la regla. La esperaba, como se espera el alba tras un ocaso desdichado y cuando llega, te asustas y quisieras que aquello nunca hubiese sucedido.Y por supuesto aparte de los dolores menstruales y todos los pánicosinfundados, debía aflorar la consabida sentencia por parte de mi madre que, con voz de ultratumba me miró a los ojos con una cara entre la timidez propia de quien no tiene confianza para hablar de esos temas y la voz suprema de la experiencia.“Ahora que ya eres mujer, no debes de dejar que ningún chico te besequedarás preñada”.El asombro por mi parte fue patente. Pero callando, me dispuse a noabrir mi boca prácticamente ni para preguntar como era posible quecon un simple beso, un niño fuese concebido, y alumbrado en el cielo delpaladar.No entraba en mi cabeza ese desatino, (ni en mi boca). Y a pesar de que algunos años mantuve mis labios cual parking con millares de vados, era evidente que si las demás se besaban y no escupían niños al día siguiente no tenía por qué, ser yo la primera victima de tal desventura.Y de creer que el canal del parto era la faringe, pasé a mi teoría de que evidentemente era más lógico que saliesen por la barriga sin concebir en ningún momento que el canal que la madre naturaleza había creado paratales fines fuese el útero.Y ahora que soy consciente de que no todos los partos son cruentos ni necesariamente cesáreas, pienso que al final algo de razón llevaba mi madre, sólo que no había especificado el tipo de labios que no debían besarse: si eran mayores o menores… De arriba o de abajo.En fin, que debería haber sido más explicita.La angustia pasada es idéntica a la del coco: pesadumbre infinita por no saber lo que quieren decir con esas frases repletas de misteriosas claves para la vida y para la muerte, te sumergen en un océano plagado de olas con el sabor agridulce de la duda y la escocedura del salitre en la inocencia.Los domingos de Ramos se debatían entre esas palmas de laurel impregnadas de caramelos, cacahuetes, monedas de chocolate y todas las golosinas con las que soñaba durante todo el año y una terrible angustia por otra de estas sentencias, esta vez fruto de la “sabiduría” popular.“El domingo de Ramos, si no estrenas algo, te cortarán las manos”.Desde luego puede que esa frase tan contundente fuese fruto de algún agobiado comerciante que a falta de ventas había ideado su propio plan de marketing desesperado y ruin.De otro modo me cuesta creer como nos angustiaban con algo tan terrible y como esa desazón se adueñaba de los días anteriores al domingo rogando a todos los Santos que te comprasen algo, o de nada serviría el ramo, puesto que no tendríamos manos para llevarlo.Sin lugar a dudas lo que estaba claro que en este tipo de sentencias lo de dar una de cal y otra de arena era la consigna predilecta del intelecto sublime que había dado con ellas. Por un lado está la arena (estrenar algo) y por otro la cal ¿no lo haces? ¡Corte de manos!Estrenar algo era una fiesta en los sesenta.Recuerdo los zapatos de charol color crema que me compraron para el domingo de Ramos y no paraba de mirarlos con una felicidad que traspasaba todos los limites del entendimiento. Tengo grabada esa bonanza en los lóbulos de mi mente y a día de hoy creo que fue tan intensa que vivo de las rentas que me dejó la dicha ese día.Iba radiante con mis zapatos y mi ramo lleno de golosinas y lo que es más importante… Con las dos manos intactas.Por supuesto en el ramo no debería ir chicle, por que era otro de los grandes mitos que encumbraron esa delicia de masticar el dúctil sabor de un caramelo por mucho más tiempo, a las lindes de mortífera y letal arma.“Ten cuidado y no te tragues el chicle por que si lo haces se te pegará en las tripas y te morirás”Y desde el instante en que una niña de siete u ocho años oye eso, pueden pasar dos cosas.Que destierre por siempre al lado oscuro el chicle de su vida, o que coninstinto kamikaze se lo trague para probar si es cierto o falso aquello que dicen.En mi caso, no aposté ni por la primera opción ni por la segunda. Convertí los chicles en pequeñas bombas de relojería a las que veneraba y respetaba en la onda convicción de que si tenía muchísimo cuidado y controlaba cada masticación como en un ritual de supervivencia no tenía por que pasarme nada.Cada vez que un chicle penetraba en mi boca, no era para saborearlo, era para adorarlo y temerle como si del mismo Dios se tratase. Y es que en mi mente el chicle tenía el mismo efecto que el temor a Dios puesto que si lo rendía pleitesía no quedaría pegado en mi tripa librándome de unamuerte cruenta y segura.Poder supremo sobre la vida y la muerte alcanzó el chicle en mi corta vida.Hasta que un día antes de ir al colegio, la suerte no me miraba de caray me lo tragué.Recuerdo con nitidez la tremenda pesadumbre que me embargó en aquel momento y como brotaban las lágrimas por mis pálidas mejillas.Sin duda había sido en exceso atrevida con un tema tan serio y ahora me tocaba pagar mi osadía.Pensaba que menos mal que el chicle estaba ya gastado de una hora más o menos dando vueltas como una peonza en mi boca.Inmediatamente pensé que ese factor podría ser detonante para no morir de repente, pues posiblemente el chicle al estar ensalivado no se pegaría con tanta facilidad como si fuese nuevo.Imaginaba mis intestinos como en una radiografía con un objeto no identificado optando a pegarse y causar la repentina muerte.Llorando, les pedía a todos los Dioses cristianos y paganos que eso no pasase, y que el mordaz objeto atravesase los intestinos sorteando los los bordes de los mismos y lo viese en mis deposiciones, las cuales por supuesto estaba controlando.No apareció ni el mínimo rastro y es por ello que pensé que si estaba viva y el chicle no aparecía era por que mis oraciones habían sido escuchadas y me dejaban vivir para que aprendiese esa lección.La angustia gobernó aquel maldito día en toda su extensión.Estoicamente sobrellevé en la umbría de la soledad mi terrible secreto.Nadie era tan pusilánime y ridícula como para encima que te tragas el fruto prohibido, ir a contárselo a la gente.Este tipo de cosas se vivían en el estupor descarnado de la ignorancia.Casi todas las cosas, pasaban de largo por un pasillo bañado en lágrimas y desesperación con un opaco vidrio por donde pasaba la vida de los demás, mientras que la mía se estancaba y no llegaba a ningún lado con este tipo de sentenciosas frases.Dios, era para mi otro campo de batalla con la típica y tópica frase que salía de las bocas de casi todos los mayores que poblaban las cándidas horas.“Dios te va a castigar” Ese Dios castigador desde luego no encajaba para nada con la idea de un señor con barba blanca que sentado en una nube nos miraba con ojos de misericordia y todo, absolutamente todo, lo perdonaba.Y Dios, pasó de ser alguien con el cual yo podría llevarme bien y contarentre mis amigos, a tenerle en el punto de mira de mis desvelos, puesto que por cualquier motivo me podía castigar si no inmediatamente, si a lalarga.“El que la hace la paga”. Mi instinto me decía de Dios tenía muy buena memoria, a pesar de que a veces dudase de ello y con inocente razonamiento pensase que entre tantos pasaría desapercibida si haciatravesuras. Pero de inmediato funcionaba mi sentido común que insistía en una especie de mantra en subrayar que Él lo veía todo, así que no tenia escapatoria posible.Y aceptar la idea de que tal estar a la diestra del maligno y su tridente era mi destino fatal.Y una vez comprendido que ese Dios que yo creí misericordioso tornaba sin previo aviso en castigador, no hallé en mi inocencia otro modo de ver las cosas.Si el de arriba ya castigaba y lo veía todo al estar más alto entre estratos, mejor me aliaba con el de abajo que ya tenía la fama bien ganada y quizás estaba tan ocupado atizando el fuego eterno que con el humo no se percataría de mi presencia. Si a eso, sumamos la ventaja de que estaba debajo, en el averno posiblemente para verme tendría que hacerhacer esfuerzos terribles y de dudoso resultado ya que él no se caracterizaba por su talante férreo y disciplinario.Al final, me transformé en una especie de pequeña autodidacta que no creía en ningún ser superior ni inferior. Desdeñando la fe deje de de creer en el de arriba y en el de abajo en una especie de ley reafirmada por mí que venia a decir.“Apártate del yugo castigador que eso ya lo hace la madre con sumo fervor”Pero reconozco que a día de hoy todavía pienso que tras la fuerza de la acción- reacción cuando impregna mi existencia ese sordo palpitar cuando una desdicha prosigue a la otra sin piedad ni tregua.En esa sucesión de despropósitos está presente la mano castigadora de Dios.A punto de entrar en el medio siglo de vida con más pena que gloria, conel equipaje de esencia de vida todavía vacío, y los días coronados por el cálido regazo del hastío donde se fermenta la comodidad. En estos días, recuerdo estas sentencias y como algunas de ellas nos marcaban a fuego las entrañas cual si de un tatuaje se tratase.Y recuerdo por último aquella que a modo de profética enseñanzacon la mirada de un arcano que conoce los secretos del futurome decía mi madre cuando mis pasos se alejaban del núcleo familiar“No te alejes o te llevará un hombre.Quizás en eso, debí de hacerla caso.

jueves, 3 de febrero de 2011


Sequía. 10 de septiembre.

En esta piel que anido
todavía no ha llovido suficiente.
Áridos y toscos
son los días entre la dermis
vomitando lavas de angustias.
No ha llovido sobre la cornisa
de mis palabras
la esperanza en nuevos mundos
ni riegan el flanco de mi alas
estas podridas
semblanzas entre los juncos
inertes.
No,no ha llovido este estío
sobre estas paredes sin columna
vertebral donde habito.
Y mis manos
escudriñan un sortilegio de cábalas
en la demencia del vacío.
Y cuando nadie me mira,lavo la cara al sol
con restos de tus lágrimas perdidas.
No,no ha llovido lo suficiente en mis ojos,
aún me queda media vida
para rociar estos fracasos
en brazos de una cristalina brisa,
para encontrar una salida
a este dédalo mortecino
para dislocar los delirios
y
morir anegada por la lluvia
que entre los cristales me mira.

martes, 1 de febrero de 2011

Cuervo.

Dedicado.

Cuervo.

En el cielo de tu boca
alojas las ponzoñosas espadas
que atraviesan mis entrañas.

Eres el semblante de la duda, del miedo
de la atadura.

Funesto cuervo que en la noche
corroe las lindes de mis ubres
arañando los despojos de aquella
primavera
cuando alumbraba la vida a cántaros.

Hasta el recuerdo te llevas
callando, de madrugada
en sórdido flanco impregnado de ojos
cárdenos sin miradas.

Cubren otoños la hojarasca
de mi instinto dotado de alas
cuando en el cielo de tu boca
germina la cruenta semilla
del latido de tu voz
mísera y desalmada.

Y con súbita arrogancia
empuñas el filo
de las palabras.

viernes, 14 de enero de 2011