Revelando recuerdos.

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viernes, 24 de septiembre de 2010

Sin remedio.

Un poema de Eladio Orta.

SIN REMEDIO

si nos cortan las patas / ya ves /
andaremos sin patas / qué remedio /
que nos cortan las alas / no podremos volar /
construiremos barriletes / qué remedio /
si nos cortan las manos / ofú /
con los dientes escribiremos / qué remedio /
que nos cortan las orejas / sin sonidos /
el olfato desarrollaremos / qué remedio /
que nos tapan la boca / mala cosa /
del aire comeremos / qué remedio /
del aire moriremos / alondras de los rastrojos /
si nos asfaltan los campos / sin remedio /

(Eladio Orta)

viernes, 17 de septiembre de 2010



Desde que te fuiste
me acurruco en la cama
en posición fetal
indefensa y frágil,
para dar de lado
a tu recuerdo.

lunes, 13 de septiembre de 2010

La sordidez de la muerte.



La sordidez de la muerte ( décimas endecasílabas)

Mors ultima linea rerum est
("La muerte es el límite final de las cosas").


Quiebran en pasadizos las unciones
donde entre el algodón cruje la vida,
en la oquedad enhiesta de la herida
preñando inertes ósculos de sones.
Sigilos mortecinos son sus dones
de azarosos oráculos arcanos,
cuando estalla la vida en vacuas manos.
Donde la providencia es revestida
del albar donde asoma tan erguida
la muerte entre senderos cotidianos.



Prodiga carcajadas entre abrojos
en poderoso yugo de quebranto
desollando las carnes mientras tanto
de quien asiste impávido en sus ojos
al quebrado cortejo entre manojos.
Siniestra corte, feudo donde aloja
los impunes designios ella arroja
alientos a las bordas donde habitan
las libertinas ánimas que invitan
a degustar el pétalo sin hoja.



Meciendo el bisturí en la tarde aciaga
soslayando las fieras voluntades
ungidos entre fatuas vanidades
pendenciera batalla es la que embriaga
al hombre que rendido ya se apaga.
Entre supremacía la guadaña
!ramera! mal parida a nadie engaña.
Tanto siega las flores más ancianas
como tala corolas ya tempranas
donde su enjuta faz lava con saña.




Celebra sus trofeos victoriosa
en las ascuas candentes del sollozo
paseando en las sombras del embozo.
!Dime muerte!..de vida tú eres diosa
¿Por qué dejas al pérfido alevosa
y tornas del benévolo su atuendo
que acicalada en cetros vas asiendo?
¿Por qué llevas a infantes que veneras
y latidos vetustos tú eludieras?
!Mortecino camino que no entiendo!

domingo, 12 de septiembre de 2010

El cielo del apátrida.





"Vengo de un lugar
donde sueño que tengo
un techo en estas tierras de nadie” P.G.

¿Qué sabes tú
de mis peregrinajes sin retorno
a la fogata de mis ojos
donde pernocta una luciérnaga
alumbrando
los resquicios de la última vena que me queda?

En la oquedad amarillenta de mi boca
germina un alud de utopías sesgadas.
Que sólo yo veo,
( sueños obstinados )
que golpeando la aldaba de mis arterias
me conducen a mi paraíso.

Entonces...sólo entonces
los duendes de la noche son mis aliados
y mis princesas,
son muñecas que visto y desvisto
en la penumbra de mi kunda encadenado
a los grilletes de mis capilares.

¿Qué sabes tú
de mis titilantes amaneceres
cuando perforan mis tímpanos
miles de jinetes galopando sin bridas
por mi húmeda espalda?

En ese instante
cuando todo el universo
oscila conmigo
los segundos se hacen noches
y las noches pasan en un segundo.

¿Qué sabes tú.
de este ángel con tridente
y de este demonio con áurea divina?

En mis lóbulos conviven en perfecta armonía
la invocación de Zadkiel y la tea de Lucifer.


El chasquido desdentado
me advierte de otra frígida alborada
de piernas andando sin dueños,
y escuálidos dedos
que no aciertan
a prender las reliquias de mi espanto.

Y ya ves.
dandy maquillado y putrefacto.
Tengo mi propia kunda amortajada
en el seguro vitalicio del apátrida
que me conduce hasta
mi cielo de color carmín de todo a euro,
donde
no
espero
encontrarte.

martes, 7 de septiembre de 2010

Ese frío enero ( décimas)

Cuando muere la esperanza
me sumerjo en un abismo
de lúgubre misticismo
y con certera templanza
recuperar la confianza.
Aquella que sin querer
perdí en un atardecer.
Que un frío día de enero
al resguardo de un bolero
anido dentro del ser.

Que ya nada me motiva
ni ese silencio que antaño
de mi lágrima era paño.
Ese silencio que esquiva
a mi me mantenía viva.
Lo he buscado entre los muros
de capiteles oscuros,
perforando mis sentidos
en mis tímpanos zumbidos
del silencio a la deriva.

En la sonrisa de un niño
una brizna de esperanza
que sostenga la semblanza
de la mirada ese guiño
impregnado de cariño.
Y desprendían la nada
de la orfandad de mi arcada.
Rebusco entre las basuras
donde perdí mis venturas
que ya ni un niño me agrada.


He buscado la esperanza
en las flores del cerezo
que del prado es aderezo.
He defendiendo a ultranza
primavera en su bonanza.
Solo he hallado hojas yertas
entre mis horas inciertas.
Sopor del hedor que emana
de esta tiniebla mundana
entre mis manos desiertas.

Y busco sin encontrar
quién me arrebató la alegría
que por mis venas corría.
Y me vuelvo a recostar
sin abriles encontrar.
Quebrantada el alma mía
del susurro que gemía
arrancándome el aliento
que por no sentir ni siento,
eso que antaño temía.

Vivo cautiva en mis rejas
entre áureos barrotes
henchidos de esos quijotes
que si ver molinos dejas
después no admiten las quejas.
Y esos sepulcros blanqueados
desde mi templo infiltrados
que me venden como a Cristo
beso de judas y listo.
¿Del débil? días contados.

Grito al viento mi lamento
y solo percibo ese eco
adentrándose en el hueco
de mis manos el intento.
Escurriendo ese momento.
Plañideras son las voces
deslizándose veloces
por mi corazón marchito
que el frío enero fortuito
de pena inundaron goces.

Hablando sola.(décimas)



Converso con el hombre que siempre va conmigo.
Quien habla solo, espera hablar con dios un día.
Antonio Machado.

 

Y hablando conmigo misma
halle respuesta a cuestiones
¿Por qué serán mis acciones
cual gaviota en marisma
vagando en rudo sofisma?
Muerdo las ruinas ingratas
desteñidas de escarlatas
que atesoro en mis heridas
arrastrando el karma erguidas
de otras vidas, fe de erratas.
 

Hablando conmigo a solas
callase mi alma ya muda.
Entrevió su faz desnuda
en corolas de amapolas
encubrió sus arrebolas.
Pobre esencia que vagando
sigue sin encontrar cuando
el oprobio cesar
así poder ya expresar
lo mucho que estoy ansiando.

 
Vivir sin desasosiego
el escarnio del pasado
alzándose depravado.
Cual abocado va el ciego
asiendo brazo en el ruego
de atravesar las esquinas
entre fieras bambalinas.
Así es mi pasado necio
cobrarse quiere el desprecio
de mi alma tras sus cortinas.

 
Hablo sola mientras pienso
que la esperanza no espera
a pesar que mi alma muera.
El firmamento es inmenso
y hasta Dios esta indefenso
ante tamaña grandeza.
Como por algo se empieza
es mi pretensión que Él hable,
que conmigo sea afable.
No venera más quien reza.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Sobre el tablero.


 
Crédula,
me ceñí la vida en mis vestidos,
en los tumultos de las soledades
y el jubilo de los acordes
que me hablaban de amores
abiertos al amanecer.

Creí,
con la fe de aquel que amarrado a un clavo ardiendo
piensa
que sólo los demás se queman
en las ascuas del desconocimiento.

Mordía la vida y la hacia añicos
en la fiera convicción
de qué aquella donación
que otorgada me había sido
en gracia divina
o en divina gracia
era para degustarla sin mesura
y agradecer por los siglos de los siglos
la benevolencia del dadivoso.

!Pobre necia!

Pereció esta quimera entre mi arrullo
sin apenas deleitarse en las luces
que con su neón ,
olían a savia perfumada
en crepúsculos proscritos.

Cuando dueña del uso de razón
y esclava de los sudores de la frente
comencé a escuchar ese mantra
que se clava en las entrañas
lacerando
hasta lo más hondo de los cimientos
fraguados en los corazones.

“Tienes que ganarte la vida”

En ese momento
todos los sueños
que había tejido en los bolillos de la luna
mutaron en sombras reales de ángulos
a la deriva.

Comprendí que la vida es un burdo juego
de fichas irregulares, y saltos al vacío
de una nada
donde gana el que más trepa
y a mi
nadie me había
enseñado a jugar.


hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy muy duro para él,
le digo, quédate ahí, no voy
a dejar que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero le echo whisky encima y aspiro
humo de cigarrillo
y las putas y los camareros
y los vendedores
nunca saben que
él está
aquí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy muy duro para él,
le digo,
agáchate, acaso quieres armarme
un desorden?
quieres arruinar
mis obras?
quieres boicotear mis ventas de libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy muy astuto, sólo dejo que salga
a veces en la noche
cuando todos duermen.
le digo, sé que estás ahí,
así que no estés triste.

después lo devuelvo,
pero él canta un poquito
ahí dentro, no lo he dejado morir
completamente
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es lo suficientemente lindo
como para hacer llorar
a un hombre, pero yo
no lloro, y
tú?

El pájaro azul (C. Bukowski)

Yo sólo lloro
cuando
mi pájaro azul
me suplica
una libertad
que no le puedo dar.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Para ostentar el palio del triunfo
en esta "visa"
se necesita.
En ocasiones talento...
en otras talante,
y en todas.
Unas buenas tragaderas
por detrás y por delante.

¿Quién copula mi alma
en mis tenebrosas noches
colmando de ilusorios espejismos
la aridez de mi almohada?
Bendigo las horas dormidas
que escupen paraísos entre sabanas
utópicas.
¿Para qué despertar
en la satírica pesadilla
de otra alborada?
Enjuto y despiadado es su semblante
cuando llega
de realidades preñada.